No se tiene que ir a ningún lado

Por Eugenio Astesiano

@ugeastesiano

Cambiar todo o no cambiar nada no parece ser la solución. Y además, ¿cambiar qué de Los Pumas? ¿Jugadores? ¿Miembros del staff? ¿El staff entero? ¿La estrategia general de juego? ¿Las tácticas?

¿Qué? Veamos.

Si hay algo que hemos aprendido a los tumbos es que los cambios radicales, intempestivos, los timonazos exacerbados, los impulsivos, nunca llevan a buen puerto.

¿Qué pasaría si mañana se despierta Ledesma y dice “hasta acá llegué, me cansé, listo, renuncio”?

Seguramente, nada bueno.

Igual que nada bueno ocurrió cuando lo tuvo que hacer Hourcade en la sala de prensa de Colón de Santa Fe ni cuando lo hizo Tati Phelan en la sala del segundo piso de la UAR en Dardo Rocha.

“Ledesma tiene que renunciar e irse ya” desprotrican y auguran los más audaces y osados, a viva voz. Muchos otros, por lo bajo, sin que se escuche mucho, pero lo suficiente como para que se oiga.

OK. ¿Y quién asume si se va Ledesma?

“Cualquiera”. Ajá. Cualquiera. Como si fuese muy fácil reemplezar un Head Coach por otro así de buenas a primeras.

Ya hemos visto que, con un plan alternativo aunque más no sea de emergencia que se torna en efectivo luego, la nave no siempre va a buen puerto a mediano plazo. Imaginemos, entonces, sin un plan alternativo.

La experiencia indica que es mucho, pero mucho más fácil buscar esas alternativas en las tácticas que alteren – o no- la estrategia, con cambios de jugadores y puestos y probaturas varias, que cambiar un entrenador o su staff o todo, en medio de un proceso mundialista.

Ledesma no se tiene que ir a ningún lado. No ahora.

Ledesma cuenta como Head Coach con una ventaja adicional que no tuvieron Phelan y apenitas, Hourcade.

La cantidad, la base de jugadores sobre los que puede elegir, que es inmensa.

La de jugadores que produjo y produce el sistema de Alto Rendimiento de la UAR es digna de reconocimiento y más, en este contexto.

Siempre hablamos de camadas exitosas de Pumitas. Con revisar las últimas cinco, tomaremos dimensión del trabajo y las opciones.

Dicho esto, la selección de jugadores de un entrenador siempre es criticable, pero hasta cierto punto. Lo importante es qué hace el entrenador -y sus asistentes- con sus elegidos. Si cumple con los objetivos, o no.

Esto es, sin que importe demasiado quiénes, lo que cuenta es qué propone táctica y estratégicamente y si las piezas encajan en lo que propone.

Si los jugadores no encajan, o lo que propone -sus objetivos- no se cumplen, o ambas cosas, es por ahí donde hay que apretar las clavijas y afinar.

Mario Ledesma es quien tiene que hacer que las cuerdas elegidas entreguen las notas deseadas. Si no lo puede hacer, tiene otras cuerdas para probar. Nunca o poquitas veces, las cosas funcionan de una.

El año pasado Los Pumas tuvieron un buen año desde los resultados y en algunos momentos, desde el juego. Lo que pasa es que nadie se acuerda porque esto es Argentina y vivimos revolcados entre las olas.

Hace apenas once meses, las notas sonaban bien porque las cuerdas estaban afinadas. Puede volver a pasar, con cuerdas nuevas o seminuevas, bien afinadas una vez más.

Hay por delante dos partidos contra Australia, y Australia sirve como ejemplo.

De la mano de Dave Rennie ha recorrido en más o en menos, desde su asunción como Head Coach, un camino tortuoso desde los resultados, pero auspicioso desde lo estratégico. Diríamos, muy auspicioso.

En este momento, Ledesma puede imitar ese proceso.

No se trata de ganar o perder. Se trata de encontrarle la vuelta al juego con los jugadores que él eligió.

Por historia, por estadísticas y por muchas razones, Los Pumas siempre han perdido más de lo que han ganado. Lo que queda en la memoria es el juego. Siempre el cómo prevalece ante el resultado puntual.

Dave Rennie parece el ejemplo a seguir. Mario Ledesma tiene a la mano posibles soluciones a sus problemas de hoy: darle confianza a los más jóvenes y hacerlos jugar.

Ellos van a responder en el campo como han respondido hasta acá. Los Pumas finalizaron su partido ante los All Blacks con Gonzalo García, Santiago Carreras, Santiago Chocobares y Lucio Cinti como 9, 10, 12 y 13, respectivamente.

Está a la vista que puede funcionar.

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