Newlands (II)

Newlands. New lands. Tierras nuevas. Eso fue lo que fuimos forzados a descubrir, sin ningún tipo de deseo mediante de hacerlo, todos nosotros al transitar esta cuarentena espantosa y obligatoria que lleva casi 55 días, y contando…

Sin partidos de rugby, sin coyuntura que seguir, sin competencias de ninguna índole, ni nacional ni por supuesto, internacional, nos enfrentamos a un mismo enemigo: la zona de confort.

De la autocrítica necesaria y productiva sobre la labor periodística conversaron Juan Pablo García, Federico Espósito, Lisandro Olearo, Martín Quetglas y Eugenio Astesiano en este segundo capítulo, que se denominó «Newlands».

 

KINGS PARK (I)

Por Eugenio Astesiano

No sabemos si es la versión (I) de algo que va a tener muchas versiones, o si es la primera de algunas, o la primera y última. Lo que sí sabemos es que adherimos a la idea que como periodistas que somos, hoy abocados al rugby pero periodistas al fin, coincidimos en que debatir de algunos temas todos juntos para compartirlos luego en nuestros medios y hacer que nuestras voces se multipliquen era algo que tenía y tiene sentido en estos tiempos.

Por eso, Federico Espósito (Tucumán), Lisandro Olearo (Rosario), Juan Pablo García (Mendoza), Martín Quetglas (Córdoba) y quien suscribe dimos este primer paso. Veremos qué sale.

Por lo pronto, lo disfrutamos. Y ser los primeros en hacerlo tiene lo suyo también.

¿El nombre? Se le ocurrió a Fede. Conciso, bien rugbístico.

Capítulo I: ¿Qué va a pasar con el rugby argentino en 2020?

Crumbs or bread? / ¿Migajas o pan?

By Eugenio Astesiano

Tough times ahead for rugby. When? Now. Not just economically, but financially. Not just with the budgets, but with the incomes and possible revenues. All lost.

The unions, the clubs, the tournaments, CEOs, CFOs, administrative employees, looking up and praying (in many cases) for help…

Rugby, reduced to money: Pounds, Dollars, Rands. And politics.

The game, the players, the fans? nowadays, forgotten.

Players, however… not really or not after all. Money cuts affected directly to them too.

Well, not everyone are infected by covid19, but all are affected.

In rugby, at all level, this scenario shows the fragility of a system based in statu quo, in traditions that remain untouched even though signals, in the last decade, turned on the red lights intermitently: «Danger right around the corner, danger right around the corner», it said… Now we’re round the corner.

Agustín Pichot represents today, as he had represented it before, the prototype of «the system anti system», the «out of the box thinking» and a way of life and make businesses very different to they used to, and also represents the way that the new sports managers -the younger generation- grow and grown with and within the sport… he represented that and he is the voice of the disruptive in the middle of a conservative world, which he knows very well.

AAnd that’s the fact: He knows (it seems at least) how to do the reformation that he is proposing to do. He’s been proposing it from a long time ago. Probably, Beaumont also wants to do it (in words at less), but Pichot seemed to be the guy that made that proposals to run those changes it in the last four years and all (the conservatives) said «yes, but wait for your turn. You’ll get it in a way or another in the future».

The craziest thing is that they know Pichot very well, as well as he knows them, and all knew (all are all) that he wouldn’t wait for his chance, but to go after it in his very first one.  They didn’t realize how close it was. He did. Pichot doesn’t wait.

Big unions and small ones around the world also know something very well indeed: Whoever win or lose the elections, Rugby scenario wont be the same from now on.

In the last twenty five years, since rugby became professional, Pacific islanders and Tier 2 and 3 nations received only crumbs when they prayed for some bread. Wouldn’t be a smart move to bet for a new baker?

Has sense, hasn’t it?

With Javier Señaris interviewed Pichot. You may listen him following this link.

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Se avecinan tiempos difíciles para el rugby. ¿Cuándo? Ahora. No sólo económicamente, sino también financieramente. No sólo con los presupuestos, sino con los ingresos y posibles ingresos. Todo perdido.

Los sindicatos, los clubes, los torneos, los CEOs, CFOs, empleados administrativos, mirando hacia arriba y rezando (en muchos casos) por ayuda…

El rugby, reducido a dinero: Libras, Dólares, Rands. Y la política.

El juego, los jugadores, los aficionados… hoy en día, olvidado.

Los jugadores, sin embargo… no realmente o no después de todo. Los recortes de dinero les afectaron directamente a ellos también.

Bueno, no todos están infectados por covid19, pero todos están afectados.

En el rugby, a todos los niveles, este escenario muestra la fragilidad de un sistema basado en el statu quo, en tradiciones que permanecen intactas a pesar de que las señales, en la última década, encendieron las luces rojas de forma intermitente. «Peligro a la vuelta de la esquina, peligro a la vuelta de la esquina», decía… Ahora estamos a la vuelta de la esquina.

Agustín Pichot representa hoy, como lo había representado antes, el prototipo del «sistema anti sistema», el «pensamiento fuera de la caja» y una forma de vida y de hacer negocios muy diferente a la de antes, y también representa la forma en que los nuevos dirigentes deportivos -la generación más joven- crecen y se desarrollan con y dentro del deporte… él representó eso y es la voz de los disruptores en medio de un mundo conservador, que él conoce muy bien.

Y ese es el hecho: Él sabe (al menos eso parece) cómo hacer la reforma que se propone hacer. Lo ha estado proponiendo desde hace mucho tiempo. Probablemente, Beaumont también quiere hacerlo (en palabras al menos), pero Pichot parecía ser el tipo que hizo esas propuestas para llevar a cabo esos cambios en los últimos cuatro años y todos (los conservadores) dijeron «sí, pero espera tu turno». Lo conseguirás de una manera u otra en el futuro».

Lo más loco es que ellos conocen a Pichot muy bien, así como él los conoce a ellos, y todos sabían (todos son todos) que él no esperaría su oportunidad, sino que iría tras ella en la primera. No se dieron cuenta de lo cerca que estaba. Él lo hizo. Pichot no espera.

Los grandes sindicatos y los pequeños de todo el mundo también saben algo muy bien: Quienquiera que gane o pierda las elecciones, el rugby no será lo mismo de ahora en adelante.

En los últimos veinticinco años, desde que el rugby se convirtió en profesional, los isleños del Pacífico y las naciones de nivel 2 y 3 sólo recibieron migajas cuando rezaron por un poco de pan. ¿No sería una decisión inteligente apostar por un nuevo panadero?

Tiene sentido, ¿no?

Pueden escuchar la entrevista completa que realizamos junto a Javier Señaris para nuestro podcast, aquí:

 

La Primera, la Inter y la Pre de Los Pumas desde 1984

Por Eugenio Astesiano

No importa cómo sea haga, llevar adelante o buscar hacer un XV de Los Pumas desde 1984 hasta acá generará polémica. Entonces, nada mejor hacer dos XV, titulares y eventuales suplentes. Tampoco. No hay forma, siempre queda afuera alguien.

Pues, una solución fue apelar a la memoria, tomarle la palabra al Dr. José Luis Imhoff, quien fuera entrenador de Los Pumas a finales de los años 90, que decía que una buena forma de que Los Pumas fueran alguna vez más competitivos a nivel mundial -venían de perder 93-8 con los All Blacks- era que pudiera haber una forma en la que el rugby argentino pudiese generar tres jugadores por puesto, de calidad internacional.

Eso, que a finales de los noventa era casi utópico, hoy es prácticamente igual. Salvo los All Blacks y los Springboks, no hay seleccionados en el mundo que puedan tener tres jugadores de primer nivel por puesto y los desafiamos a buscarle la vuelta.

Entonces, este prólogo ha de servir para proponer 3 equipos de Los Pumas desde 1982 a la fecha. Como manifestó un periodista que fue consultado al respecto «tienen que haber sido buenas personas también» y si bien es una buena idea, en este caso vamos a tomarlos en cuenta por sus cualidades rugbísticas solamente.

Como toda lista, es caprichosa, opinable y obedece a gustos personales, memoria emocional y es muy probable que haya escasas coincidencias y muchas disidencias y tal vez, hasta algunos que, a paridad con otros, hayan quedado afuera. ¿Algunos fueron ubicados en puestos distintos? Probablemente si, pero fue para satisfacer la necesidad de que estuvieran. Algunos jugaron muy poco y hubieran merecido jugar más. Algunos tendrían que haber ido a un Mundial y algunos en lo poco que formaron parte del seleccionado, fueron muy importantes. ¿Los que no están? Pónganlos ustedes y reparen el eventual olvido, injusticia u error.

En definitiva, es como formar una Primera, una Intermedia y una Pre, así que no hay nada de raro en poner 45 jugadores. El orden de los tres por puesto es alfabético, no por mérito deportivo. Eso lo dejamos para más adelante.

Los Pumas 1984 – 2019

1. Marcos Ayerza / Diego Cash / Rodrigo Roncero.

2. Agustín Creevy / Mario Ledesma / Federico Méndez.

3. Omar Hasan / Mauricio Reggiardo / Martín Scelzo.

4. Eliseo Branca / Ignacio Fernández Lobbe / Guido Petti.

5. Patricio Albacete/ Alejandro Allub / Tomás Lavanini.

6. Jorge Allen / Juan Manuel Leguizamón / Santiago Phelan.

7. Juan Martín Fernández Lobbe / Marcos Kremer / Pablo Matera.

8. Pablo Camerlinckx / Facundo Isa / Ernesto Ure.

9. Tomás Cubelli / Martín Landajo / Agustín Pichot.

10. Hugo Porta / Gonzalo Quesada / Nicolás Sánchez.

11. Santiago Cordero / Ignacio Corleto / Juan Imhoff.

12. Lisandro Arbizu / Felipe Contepomi / Fabián Turnes.

13. Marcelo Bosch / Diego Cuesta Silva/ Matías Orlando.

14. Diego Albanese / Matías Moroni / Ramiro Moyano.

15. Emiliano Boffelli / Juan Martín Hernández / Joaquín Tuculet.

Los highlights de Pampas XV 2011 y algunos detalles más

Si bien no están todos los partidos y acá, sólo los highlights, Mientras esperamos que el tuit de Leonardo Senatore hace que tal vez ESPN libere o haga un especial de Pampas XV 2011 campeón en la Vodacom Cup, les ofrecemos mientras tanto los highlights de 10 de los 11 partidos disputados por el equipo que entrenaba Daniel Hourcade con Mauricio Reggiardo y que entregó 9 jugadores para el Mundial de Nueva Zelanda 2011 eso, como anécdota.

Lo que hizo ese equipo de Pampas XV en 2010 y 2011 fue revolucionar de algún modo la forma de juego del rugby argentino hasta ese momento y fue sin dudas el punto de inflexión para que Los Pumas tuviesen que ingresar definitivamente en un nuevo paradigma de preparación en el Alto Rendimiento. Pampas XV sigue aún hoy, siendo el nombre de un equipo identificado con un rugby que nos hizo disfrutar y abrir los ojos. Era posible jugar distinto a como se jugaba, sólo había que animarlos y animarse. Y Hourcade se animó y los animó.

Esos frutos se fueron sembrando en 2012, 2013, 2014 y se colectaron en parte -y fue bastante rápido- en el Mundial del 2015 en Inglaterra, con el 4to puesto y más que eso, con actuaciones contundentes junto a un rugby de alto nivel en términos de ejecución.

Desde 2015 a hoy, la cosa se ha puesto más difícil para Los Pumas, porque aún cuando Jaguares ha ido creciendo año a año en todo sentido desde su ingreso al Super Rugby en 2016 (y con tres entrenadores en cinco temporadas) sin dudas la más exitosa en juego, resultados y desarrollo de un plantel ha sido la de Gonzalo Quesada en 2019, el seleccionado no ha rendido de igual forma, ni cerca y no sólo por los resultados adversos, sino por la forma en que se dieron y por el juego y la estrategia, que no han estado en sintonía.

Bien, que sirva entonces este aporte de highlights para ver el germen, la simiente del cambio de paradigma en el rugby de Los Pumas. Enhorabuena entonces y a disfrutar.

partido 2 Vs Golden Lions

partido 3 vs Blue Bulls

partido 4 vs Griquas

partido 5 vs Leopards

partido 6 vs Mpumalanga Pumas

partido 7 vs Valke

partido 8 vs Welwitschias

partido 9 vs Cheetahs

Semifinal v Sharks

Final v Blue Bulls

Formaciones de la final:

Pampas XV: Joaquín Tuculet; Román Miralles, Gabriel Ascárate, Agustín Gosio, Juan Imhoff; Nicolás Sánchez, Martín Landajo; Leonardo Senatore, Julio Farías, Miguel de Achával (c); Mariano Galarza, Benjamín Macome; Maximiliano Bustos, Agustín Creevy, Bruno Postiglioni.
Head Coach: Daniel Hourcade.
Ingresaron: Santiago González Iglesias, Nahuel Tetaz Chaparro, Tomás Cubelli, Genaro Fessia, Mauricio Guidone, Tomás Leonardi y Belisario Agulla.

Blue Bulls: Clayton Blommetjies; Sampie Mastriet, Stefan Watermeyer, Francois Venter, Hayden Groepes; Marnitz Boshoff, Ruan Snyman; Gerrit van Velze (c), Marnus Schoeman, Okkie Kruger; Juandre Kruger, Corne Hess; Stephanus Pretorius, Zane Botha, Morne Mellett.
Head Coach: Denzil Frans.
Ingresaron: Corne Fourie, Mthunzi Mabeta, CJ Stander, Bradley Moolman y Henri Bantjes.

 

El XV de nuestras vidas

Por Eugenio Astesiano

Hoy, 16 de marzo de 220 y en medio de la pandemia por el COVID-19, grabamos como habitualmente cada lunes un nuevo podcast en nuestro canal de IVOOX.

Como sabrá la mayoría, y si no saben les contamos, que para financiar costos mínimos de «Hablemos de Rugby», nuestro servicio de podcasts mensuales es de pago (1,49 euros/ mes).

Sin embargo, algunos programas anteriores están liberados para que puedan, en estos días de cuarentena obligatoria -y acá nos sumamos al pedido de que no salgan de sus casas y cumplan con el aislamiento o autoaislamiento, por favor, para parar la circulación del virus- decíamos, para que puedan escuchar de qué va la cosa y como ejemplo, les dejamos lo que fue la previa del Super Rugby 2020. Tras siete fechas, muchos análisis previos han sido certificados en el campo. Pueden comprobarlo fácilmente.

En el podcast que hemos grabado hoy, decidimos junto a Javier Señarís (@rutgerblume en Twitter) y Julen Sarasola (@libretadecarwyn) hacer lo que hemos denonimado #ElXVdeNuestrasVidas que, básicamente, consiste en armar el mejor equipo de rugby posible con jugadores que hayamos visto, es decir, que hayamos sido conscientes de su presencia en campo y hayamos disfrutado.

El link a nuestro podcast de hoy, es #ElXVdeNuestrasVidas de Hablemos de Rugby

Cuenta, por supuesto, la edad de quién lo arma. Si tenés entre 20 a 30 años, lo que pasó en los años 80 y principios de los 90 no te va tocar. Y así tanto para arriba como abajo en las franjas etarias.

Lo importante es que se respeten algunas consignas, como poner a los jugadores en sus puestos. Si es 1, que no sea 3. Si ha jugado ocasionalmente de una posición, respetarla.

Y necesariamente tiene que ser un jugador reconocido a nivel internacional. No hace falta que haya sido campeón del mundo o del Cinco o Seis Naciones o del Super Rugby o del Tri Nations o el Rugby Championship. Basta con que sea conocido.

No voy a dar mi XV titular, pero sí puedo dar el suplente. la verdad es que cualquiera de los que menciono podría o merecería estar en el que elegí como mi XV titular, pero detalles que han sido debidamente explicados en el podcast lo han definido de esta forma.

Eugenio Astesiano (XV suplente): 1. Jason Leonard (ING) 2. Keith Wood (IRE) 3. Martín Scelzo (ARG) 4. Ian Jones (NZ) 5. Brodie Retallick (NZ) 6. Eric Champ (FRA) 7. Michael Hooper (AUS) 8. Zinzan Brooke (NZ) 9. J. Marshall (NZ) 10. J. Wilkinson (NZ) 11. J. Lomu (NZ) 12. Felipe Contepomi (ARG) 13. Danie Gerber (SA) 14. Bryan Habana (SA) 15. Ben Smith (NZ).

Pueden escribir el XV de sus vidas en los comentarios acá debajo. Los leemos.

Gracias a todos por seguir acompañándonos.

 

Ocho años vista

Por Eugenio Astesiano

Ocho años. Ocho largos y veloces años. Eso es lo que cumple en este febrero Hablemos de Rugby.

Ocho años desde que se abrió -sin auspiciantes ni mecenas- un espacio para hablar y escribir libremente de lo que no se hablaba o muy poco al menos, en Argentina.

En estos ocho años, desde Hablemos de Rugby nacieron, se pensaron o se gestaron otros proyectos sensacionales con lo que compartimos ese mismo deseo de hablar y escribir sin límite, con otro lenguaje y buscando SIEMPRE la CALIDAD del contenido por sobre todo.

Pueden entrar en http://www.revistah.org y comprobarlo.

Este ocho no es número redondo, no es un aniversario destacable, sólo es un hito más.

Muchas gracias a todos los que nos acompañan y ayudan desde hace 12 meses en los Podcast de Hablemos de Rugby en Ivoox con su aporte mensual de 1,49 euros por mes y muchas gracias a los que nos siguen en la web, y redes sociales.

Muchas gracias también a todos los que lo hacen e hicieron posible. Las familias en primer lugar. Colegas y amigos, también.

Somos afortunados de poder realizar y divulgar aquello de lo que seríamos consumidores ávidos y agradecidos por poder seguir llevándolo a cabo semana a semana desde 2012, sin interrupciones.

Acá, en este espacio decimos lo que nos place y como nos place sin engañar a nadie. Acá hablamos de lo que vemos.

Ni más, ni menos que eso.

 

El rugby no tiene nada que ver en todo esto

Por Eugenio Astesiano

El rugby, no. El rugby no tiene nada que ver en todo esto. El rugby no le pertenece a los delincuentes. El rugby no es de los asesinos, ni de los patoteros. Sólo aquellos que no saben nada de rugby le echan la culpa al rugby y es lógico. Escriben y hablan de lo que pide la hora y llena espacios en los medios. Caerle al rugby es la más fácil. Por supuesto que el rugby alberga imbéciles. El rugby no es una burbuja impoluta, pero el rugby no tiene la culpa. Nunca la tuvo. Ni la va a tener.

Estos asesinos y los que hicieron y hacen desmanes e imbecilidades no le pertenecen a un deporte en particular. No son inherentes a él. Pertenecen a esta sociedad argentina que está podrida. Los que piden «educación» o «cursos» para los «rugbiers» no la piden para todos lo que se pelean en las canchas de fútbol, de básquet o a la salida de los colegios o en los sindicatos.

«Once rugbiers» dicen las crónicas. No dicen once adolescentes, once estudiantes, empleados u obreros. El «rugbiers» ayuda a ponerle un condimento extra. Es curioso también que una sociedad que pide a gritos no estigmatizar, en este caso en particular hace bandera de ello y los medios son los primeros en enarbolarla.

Que se le caiga encima al rugby y lo haga responsable -al deporte- de un crimen, es tan deliberadamente artero como profundamente ignorante. La desinformación y la falta de interés para indagar sobre todo lo inmensamente bueno que genera el rugby en todo el país y todo lo increíblemente solidario que es, no importa. El periodismo que le pega y denosta al rugby es el mismo que se hace el distraído con la delincuencia que rodea al fútbol (entre otros) y el entorno que lo protege. Por eso, el periodismo y la justicia -que para muchos ofician como sinónimos- están siempre sospechados de connivencia con los delincuentes que manejan los clubes de fútbol desde sus entrañas. De esos delincuentes no todos hablan, no todos escriben, no todos investigan. Es más, les hacen notas. De los delincuentes a los que les endilgan ser «rugbiers», sí se ocupan todos.

Sin embargo, cuando se habla de «Espartanos» y del rugby que se practica en las cárceles por presos que nunca en su vida jugaron al rugby -y cuando son ellos mismos los que lo aseguran- que este deporte les cambió, devolvió o salvó la vida y que la tasa de reincidencia de los que han pasado por «Espartanos» es de menos del 5%, ahí se deberían acabar los estigmas, pero ni así. ¿Llamar a Coco Oderigo? ¿Para qué? ¿Para qué averiguar por el chico de Villa Ojo de Agua en Santiago del Estero que estudia, cuida y se ocupa de tres hermanos discapacitados mientras sus padres trabajan en el campo y hace todo eso además de ir a entrenarse? ¿Para qué averiguar lo que representa el rugby en San Jaime de la Frontera, en Entre Ríos o en Guanacos de Río Turbio?

Por otro lado… estos delincuentes que asesinaron a un joven a piñas no hacen otra cosa que copiar, imitar y encarnar lo que hacen los barras bravas, los patoteros de cancha, los sindicalistas y muchos otros delincuentes que tanto se enaltecen hasta en series de televisión y desde ahí, se masifica, eso no se condena. Eso no es de violentos. Violento es el que juega al rugby…

En este país, el delincuente que no tiene la etiqueta de «rugbier» es el prestigioso. Ese es el que tiene lo que quiere, el que zafa. Entonces, desde la punta de la pirámide para abajo, en los tres poderes del estado y de ahí, a la base de la sociedad, el delincuente de toda estopa que no juega al rugby pareciera ser el modelo a seguir. Pero si juega al rugby, entonces la culpa es del rugby.

En un país cloacal como este, los delincuentes son delincuentes, no importa la actividad que hagan. Si fuera por eso, no habría lugar para abogados.

Y los que afirman con soltura que la UAR no hace ni hizo nada para abordar este tema tan siniestro y bajo, no es cierto. Desinforman o mienten de forma cruenta. «Rugby Seguro» es un grupo de trabajo dentro de la UAR que sí se preocupa y ha preocupado por estos y por muchísimos otros temas que parecen ser tabú (drogadicción, alcoholismo, abuso de menores) y lo hace desde 2016. Lo que no ha tenido Rugby Seguro es todo el apoyo y difusión necesarios.

También hay esfuerzos individuales muy grandes, como el de Lalo Galán -a la sazón, miembros de Rugby Seguro- que ha editado un libro sobre los valores del rugby, que ha dado innumerables presentaciones, charlas y disertaciones por todo el país y que lucha a diario para que el espíritu noble de nuestro deporte se fortalezca y para que todos tomen conciencia de la responsabilidad que conlleva jugar y ser representante de un deporte que es observado con lupa cuando de hechos negativos se trata.

A los medios no se les va a caer ninguna pauta publicitaria por caerle encima al rugby, ni van a haber pintadas en las casas de los que escriben, ni amenazas de barras, ni habrá lobby atrás para que esos artículos o no se publiquen o se manden al fondo. Los que hablan y escriben pueden poner o decir cualquier barbaridad de un deporte del que desconocen y al que detestan porque no va a haber represalias. Por eso escriben, porque tienen la más absoluta libertad de hacerlo, la que con otros personajes o deportes, no.

De vuelta: El rugby no engendra delincuentes. El rugby no es de asesinos, ni de patoteros. Delincuentes, asesinos y patoteros hay en todos los estratos de la Argentina. El rugby no tira debajo de la alfombra sus problemas ni mira para otro lado. El rugby se hace cargo, se hace carne. Ojalá todos pudieran decir lo mismo.

Que haya más rugby siempre es mejor

Por Eugenio Astesiano

Llegó -finalmente- una liga de rugby profesional a Sudamérica. Algo que era necesario, imperioso y muy caro a los deseos de mucha gente para que el rugby siga su camino de crecimiento en el cono sur. Era la última región del mundo sin un torneo regional profesional.

Lo de «muy caro» es en todo sentido para los estándares de la región. Carísimo diríamos y, por ello, un torneo complejo para abordar tal y como fue pensado aunque, en líneas generales y a pesar de todo, se le parece bastante a la idea original y primigenia que, en forma de powerpoint, vio la luz allá por enero de 2017. Por ello, el esfuerzo detrás del lanzamiento de esta liga es gigantesco y ha involucrado a mucha gente por mucho tiempo. Algunas, desconocidas en el mainstream.

Sebastián Piñeyrúa como presidente de Sudamérica Rugby se puso la mochila al hombro y empezó a trabajar, a reunirse, a insistir para que la liga viese la luz. Por eso después de transpirar tanto la camiseta, la sonrisa del presidente de Sudamérica Rugby ayer era tan grande.

Pino Piñeyrua, el primer presidente no argentino de lo que fue primero Consur y ahora es Sudamérica Rugby, es una persona inquieta, movediza, locuaz, convincente y junto a Agustín Pichot -quién sino- han armado un tándem de ejecutividad SAR/WR que es evidente y, a la vista de los resultados, ha funcionado. Atrás de ellos, unos cuantos inquietos más también pusieron e hicieron lo suyo.

Hasta hace algunos años, Consur/Sudamérica Rugby era vista como un sello o el encabezado de un papel membrete o un mero apéndice de la UAR. Sin embargo, la cosa cambió y cambió rápido. Estratégicamente, muy rápido en el último lustro.

¿Por qué? Porque dos palabras se han escuchado y aún hacen eco. Busquen y encontrarán. Una es planificación y la otra, proceso.

Tampoco se puede crecer sin recursos y para que los haya tiene que haber planificación, proceso y además, resultados concretos y medibles.

¿Cómo se hace para hacer crecer a una región sin esas tres variables? Imposible. No nos quedemos con lo que se ve simplemente. Como ejemplo, valga el rugby femenino de Perú y Paraguay. Los que pudieron ver el Valentín Martínez habrán observado los progresos de ambas uniones y los progresos del rugby femenino en la región. Brasil ya se metió en el circuito como equipo y el número de jugadoras en Sudamérica no ha parado de crecer de a dos dígitos. También el año que viene se jugará la primera edición de la Americas Rugby Championship para M20.

Lo mismo, con la Super Liga.

Porque tras indagar, preguntar y analizar lo ocurrido en el detrás de escena del rugby en la región, se puede afirmar que desarrollar la Super Liga primero en papel y después empezar a armarla para poner en práctica ese desarrollo teórico (con Argentina como país líder de la región) iba a ser y fue, una tarea titánica. Todos los actores asumen también que lo será sostenerla.

Los costos del rugby son en dólares. Y obtener varios millones de dólares en el cono sur para llevar adelante un liga profesional de rugby -algo anhelado por muchos- no era, es ni será nada fácil. Y sin dólares no iba a haberla. Y no es fue sólo conseguirlos para que nazca, sino para que se sustente en el tiempo. Para que la liga, siga. Porque no sólo es (ni fue) conseguir los billetes, es (fue) convencer y trabajar para que los que invierten crean y se queden.

Eso, por un lado. Por otro, en Argentina -sobre todo en Argentina como espolón de proa- los habituales denostadores del rugby profesional nunca creyeron que este momento fuera posible ni que pudiera hacerse real. No a todos les interesa el crecimiento y la masificación del rugby como deporte, sólo les interesa el rugby como posicionamiento o bien social, que da cierto «status» o bien, les da poder en sus clubes. Caudillos. En cualquier caso, la palabra caudillo no ayuda.

Hoy, estos caudillos o caciques se preocupan más por saber cuántos jugadores «les van a sacar» que en saber que más gente va a poder ver rugby a nivel regional y que eso va a traccionar a mayor cantidad de potenciales jugadores a los clubes. Hoy, su preocupación central son los jugadores pero atención: los que tienen y son buenos. Los clubes -algunos- pretenden lucrar con eso con los famosos y nefastos «derechos de formación», como si ellos fuesen los dueños de los jugadores amateurs, jugadores que, por esa condición, juegan al rugby porque les gusta y pueden elegir por ello, qué hacer de sus vidas.

No hay que negar lo evidente que se escucha a menudo porque ahí hay un punto de conflicto. Hay personas en muchos clubes que están preocupadas en «perder» jugadores (amateurs), porque eso «debilitaría» a sus equipos (amateurs), para pelear por un campeonato (amateur), que tiene en muchos casos staffs profesionales.

¿Se quejan porque pueden potencialmente perder uno o dos jugadores una parte del año -y tienen más de 100 jugadores por plantel superior para elegir- o se quejan porque no reciben dinero por «haberlos formado»? ¿Acaso muchos de esos clubes no traen o acogen jugadores de otros equipos del país? ¿Algunos de esos clubes son los mismos que niegan enviar jugadores M16 a los Centros de Rugby o Academias? ¿Por qué lo hacen? ¿Dónde está el prejuicio?

El rugby de siempre, el rugby de clubes, el rugby de los sábados y domingos, el rugby que le pertenece al jugador que paga su cuota social y paga también el tercer tiempo y los traslados, el rugby que hoy tiene más de cuatro estímulos semanales con poco descanso y que tiene también 120 años de historia -al menos en Argentina de manera formal- y que es el rugby que todos jugaron, juegan y seguirán jugando, hoy, además de Jaguares, tiene otros 6 equipos más en la región. El rugby de clubes no tiene nada que temer. Está bien resguardado. Y no debe combatir ni poner trabas al rugby profesional. Son complementarios.

Para muchos jugadores es una alternativa, una nueva posibilidad incluso hasta para una salida laboral en el deporte que aman y además, un lugar para seguir desarrollándose como personas, porque el rugby no abandona a quiénes lo juegan. El rugby no olvida ni descarta. El rugby suma siempre. El rugby ayuda. Es una herramienta para colaborar con las personas a desarrollarse.

En el rugby social de clubes, ayuda a las personas a formarse como tales. Es un apoyo al hogar y a la escuela. El rugby profesional, además de ser sólo para algunos pocos privilegiados, puede ser una ayuda económica también. Pero sólo para aquellos que tengan la capacidad, y las ganas. Nadie es compelido ni está destinado a ser profesional. Es una elección que además, es fácilmente reversible.

El rugby de clubes está temeroso, pero goza de excelente salud. Es cada vez más fuerte, más grande y se juega en los más diversos, exóticos e impensados sitios de Argentina y de América. A decir verdad, no tiene de qué preocuparse. El rugby profesional no viene a robarse nada. Viene a sumar exposición, viene a agrandar la base de la competencia y va a ayudar a darle en aquellos países qué más lo necesitan, un impulso más.

Bienvenida sea la Super Liga. Siempre más rugby, es mejor.

Noviembre 2019 es más que la Zona de la Muerte

Por Eugenio Astesiano

Noviembre es mes de rugby. Seguirá siéndolo, seguramente, no importa qué sea lo que cambie en el calendario internacional en los tiempos por venir. Noviembre siempre estará emparentado al rugby. Este año hubo final de Mundial el 2 y ya arrancaron la Heineken y la Challenge en Europa.

Para Argentina, la gira de Los Pumas de noviembre siempre fue importante y, por donde fuere que le tocase jugar en Europa, marcaba el final de la temporada del rugby de élite. Este año, ese Tour se reemplazará por otras cosas no menos importantes. Diríamos, tanto o más.

Lo que va a pasar en apenas unos días en Argentina y Sudamérica es inédito, pero no ha llamado tanto la atención al menos hasta ahora porque ha habido silencio o información a cuentagotas, decisión que se ha mantenido firme y a rajatabla.

Finalmente, la lista de los convocados por el staff de Jaguares para arrancar el camino rumbo al 2020 de poco más de cuarenta jugadores, saldrá el jueves. Y sólo puede sorprender a la gente que se acerca ocasionalmente al rugby. Algún que otro nombre, tal vez, pero si se siguió la Currie Cup, no.

Como sea, que Jaguares empiece su pretemporada en apenas una semana habla de lo que significa que la rueda del rugby no pare. Jaguares cambia de casa y eso es bueno, pero algunas cosas no cambian y una de ellas es la incertidumbre reinante entre algunos de los jugadores.

El plantel va a tener algunos invitados tal como ha ocurrido en el inicio de la temporada 2019, pero lo que asombra es que todavía algunos jugadores no saben que va a pasar con ellos.

En estricto off the record, hay preocupación de ambas partes: por el lado UAR y por el lado de los jugadores. A estas alturas la UAR ya debería tener el toro por las astas, todo firmado, dicen, de los dos lados del mostrador. Y «todos los jugadores, antes de que empiecen los entrenamientos, deberían tener un vínculo de algún tipo con la unión» manifestó una altísima fuente consultada.

Se puede hablar de falta de previsión para con algunos jugadores, pero también de cautela.

Por supuesto, a algunos jugadores le han llegado ofertas. En algunos casos, suculentas y en otros, menos importantes en el número final pero interesantes para evaluar. Y por supuesto, las demoras corren en contra de la UAR que también corre en contra de la malograda economía argentina. Imposible pensar en mediano plazo, todo se va modificando con el correr de las semanas, cotizaciones mediante. Nadie lo tiene fácil. Todos hacen cuentas.

Uno de los protagonistas no sale de su asombro. Quiere quedarse para jugar en el país «un rugby profesional de alto nivel como no hay otro. También entrenar en ese nuevo lugar de entrenamiento que todos aseguran que está bárbaro, sí. Pero cosas básicas a estas alturas como tener un contrato en la mano para leerlo al menos… no. No nos gusta la incertidumbre. Y así es muy difícil no mirar lo que nos ofrecen desde el exterior«.

Y no sólo Europa. Las cinco franquicias de la Liga Sudamericana también van a necesitar jugadores argentinos. El equipo que estará basado en Córdoba y tendrá el apoyo de un inversionista de Rosario por supuesto tendrá jugadores con experiencia, pero en Paraguay, Chile, Uruguay y Brasil además de jugadores de dichas uniones, seguramente otros argentinos serán requeridos. Es verdad que muchos podrán ser contratados por los meses que demande la competición (lo que les abre las puertas a hacer temporada doble a aquellos que se destaquen y reciban ofertas de Europa) pero no todos tendrán la misma suerte.

«Los jugadores de la franquicia para la Liga van a tener contrato central de la UAR y la lista saldrá, a más tardar, la semana venidera«, confirmó la misma fuente. Los cuarenta y poquito que vayan a Jaguares no van a estar en la otra franquicia, es de prever.

Sin lugar a dudas, en este sentido se plantean por delante nuevos escenarios por los que la UAR (y todo el rugby sudamericano) no han transitado antes.

Sobre la liga: los dos partidos de cada fecha de la Super Liga Sudamericana van a jugarse los días viernes. Arrancará el viernes 28 de febrero y serán de ida y vuelta, con lo que se estima su finalización allá por mediados de mayo con semifinales y final.

En su momento, la UAR manifestó que la unión iba a tener que contratar al menos 32 jugadores más para afrontar la temporada 2020. Hoy, con dos franquicias sudamericanas menos a las proyectadas originalmente (iban a ser siete, pero finalmente serán cinco) por ahí no lleguen a ser tantos porque originalmente la Liga, que iba a requerir entre 210/220 jugadores, ahora tendrá sesenta jugadores menos, aproximadamente.

Sudamérica está pasando por un momento convulsionado en muchos aspectos y el rugby no es ajeno a estas circunstancias. Pasos firmes y sobre seguro para todos, parece ser la mejor manera de encarar las cosas.

Por eso, que en este contexto la UAR vaya a tener cerca de setenta jugadores contratados, es casi un milagro. Por eso cuando en este espacio se aseguró que el Mundial era importante pero que de ninguna manera era trascendente para el futuro mediato del rugby argentino, estábamos en lo cierto.

El rugby argentino tiene por delante desafíos muchos más grandes que sortear que una zona de la muerte.