Clicks Modernos del rugby profesional

Enero parece ser época de sumar, de acopiar. Hay una búsqueda de más clicks no por hacer el esfuerzo de contenido, brindar mejor info, datos o incluso, primicias. No. Publicar lo que sea. Generar tráfico, vender publicidad. Generar clicks.

Como hay escasa actividad rugbística en el hemisferio sur que capte la atención y sí la hay en el norte, donde promedian campeonatos locales y continentales, lo que se publica para y por los clicks está relacionado con Europa: lo que pasa en Europa, los que juegan en Europa y los argentinos que por estar allá no pueden jugar en Los Pumas, que ya explicamos, es una falacia. Con eso, manipulan unos y replican otros. Eso da clicks.

Esta búsqueda de “clicks modernos”, parafraseando al enorme disco de Charly García de 1983, no hace más que degradar el contenido, porque la competencia es por velocidad y cantidad de posteos, no por la calidad.

Entonces, se suma una nueva categoría para generar polémica, ergo, clicks: los argentinos que se van a ir a jugar a Europa (real o supuestamente) post mundial, o en 2020, o cuando fuere. Y desde ahí, caerles con todo.

Otra vez, polvareda. Típica argentina: ¿Cómo que Matera se va al Stade Francais?, ¿cómo que Landajo se va a ir a Harlequins?, ¿cómo que hay otros que tienen ofertas y las están estudiando?. ¿Y ahora qué hacemos?, ¿Cómo que se van?, ¡Pero al final son todos mercenarios que se van por la plata!, ¿Y a quién van a poner?, ¡Y claro, los pobres clubes sufren el éxodo! y así, infinitos comentarios.

Miren: si es que hay una buena noticia, tal vez la mejor desde la llegada de Jaguares al Super Rugby, es que hay que asumir que los jugadores puedan irse, que tengan la chance de hacerlo y que ojalá, puedan hacerlo.

Los que vinieron o se quedaron a poner el hombro para jugar en la franquicia no tenían ninguna obligación de hacerlo. Muchos resignaron dinero afuera, otros hicieron el cálculo y les convenía volver y/o quedarse para poder jugar también en Los Pumas y otros, para estar cerca de sus afectos. Ninguno aceptó un chantaje siniestro, ni fue víctima.

Si ahora, por su acopio de experiencia y roce internacional en el hemisferio sur tienen ofertas y pueden irse para vivir una nueva vida en otros lugares del mundo y también, juntar plata… ¿Cuál es el problema? ¿Dónde está el inconveniente?, ¿Con qué dedo acusador los van a señalar?

Esto, que apenas es un esbozo acá, es lo que pasa en Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda desde hace más de una década. ¿Por qué no nos iba a pasar?

Y así, surgen los agoreros, los fatalistas: “¡Pero nos quedamos sin jugadores! y ¿quién va a jugar?”.

Ni nos quedamos sin jugadores, y van a jugar otros.

¿Por qué? Porque para jugar, hay material de sobra. Lo que hay que hacer es darle tiempo a los entrenadores, a los Pladares (que se van a llamar Academias UAR en breve), a los Centros de Rugby provinciales, a desarrollarlos. Habrá que incrementar el scouting. Habrá también que saber y aprender a esperar. Argentina XV y Pumitas son gran banco de pruebas. Habrá que tener paciencia.

No hay que pedir resultados. ¿Quieren ganar siempre? Eso no va a pasar. A veces, se va a ganar y muchas más veces, no. Pidamos que evolucionen, no que ganen.

Con lugares por cubrir se van a ampliar las posibilidades de probar más jugadores, más alternativas, se va a incrementar la base en serio, se va a amplificar el espectro de competencias, va a haber diferentes niveles de calidades (no todos van a ser “top”) y además, no es un tema sólo de jugadores, sino de entrenadores, preparadores físicos, analistas de video, profesionales administrativos, dirigentes. Se va a empezar a cubrir un amplio abanico que hoy no está cubierto.

Entonces bien… Si se van cinco, ocho, doce o quince jugadores de Jaguares a jugar a otros lugares, no nos vamos a quedar sin nada, en absoluto. Más bien, todo lo contrario. Al rugby argentino le va a venir fabulosamente bien.

Lo que no explicó oportunamente la UAR porque lo urgente les tapó lo importante (tampoco se preocuparon por machacar para dejarlo claro) es que este proceso de ingresar al profesionalismo, el de Jaguares, el de la Liga Sudamericana, la Currie Cup y todo lo que pueda venir, es un proceso muy lento, muy de largo plazo.

Como en Argentina el largo plazo -por nuestra idiosincrasia- son cerca de 90 días, algo que tiene diez años de proyección no lo alcanzamos a visualizar, a asimilar. Esto, es obvio, no significa que todos estén de acuerdo con que pase, pero es lo que va a pasar, irremediablemente.

Como está plasmado en el disco Clics Modernos y parece profecía autocumplidaLos dinosaurios van a desaparecer, aunque nos quieran seguir pegando abajo.

Primera deserción para Jaguares

Finalmente, Jaguares ya tuvo su primera baja en la plantilla que está entrenando en Newman. Santiago Grondona, el tercera línea que jugara en Los Pumitas en 2018 y que también hiciera su debut en Los Pumas en noviembre pasado, no estará en la nómina por decisión propia y momentáneamente. El jugador formado en Champagnat va a seguir jugando al rugby en su club.

Esta decisión del juvenil tercera línea ¿amplía las chances de Guido Petti de ser contendiente por la camiseta número 7 de la franquicia? Seguramente.

En otro orden de cosas, la posición de Director Nacional de Scrum, cuyo concurso nacional e internacional fuera puesto en marcha por la UAR el año pasado con el objetivo de unificar el trabajo sobre esa formación en todo el país, está “por ahora, en Stand By” según confirmaron fuentes a HdR.

“Con Mario Ledesma, Andrés Bordoy, Julio García (NdlR que fue uno de los postulantes a esa posición) y Ricardo LeFort, el desarrollo del scrum está bien cubierto por el momento”, comentaron.

Ph: gentileza Prensa UAR

El Head Coach de Los Pumas puede convocar a quién quiera

Las voces del pueblo que grita desde la plaza, todos reunidos debajo del Cabildo. Golpean con cacerolas, se ponen chalecos amarillos, marchan embanderados, piden por los “europeos” y si no los llaman se tienen que ir todos, porque en Los Pumas “tienen que jugar los mejores” (¿los mejores para quién? además…).

Les propongo un pequeño ejercicio de memoria y reflexión muy simple.

Vayamos a 2018. Está por empezar el Rugby Championship. El Head Coach de Los Pumas pide cuatro jugadores que no juegan en Jaguares ni en ningún representativo argentino. Los cuatro militan -lo siguen haciendo actualmente- en ligas europeas: ellos son Juan Figallo, Gastón Cortés, Facundo Bosch y Mariano Galarza.

¿Hubo alguna restricción para convocarlos?

Ninguna.

¿Jugaron en Los Pumas?

Si. Todos jugaron y no sólo eso: incluso, algunos fueron titulares.

Entonces… ¿Qué creen que va a pasar en el próximo Rugby Championship 2019 o en la próxima preparación para la RWC 2019?

Una vez que el Head Coach de Los Pumas defina a sus jugadores para ir al Mundial, ya habrán pasado todos los filtros, testeos, amistosos y entonces, el último responsable de la conformación de la lista mundialista, será él.

Para cerrar y clarificar: ¿Podrían jugar el Mundial Nicolás Sánchez, Benjamín Urdapilleta, Juan Figallo, Mariano Galarza, Juan Imhoff, Santiago Cordero, Facundo Isa, etc.?

Si. Podrían. Los tendría que convocar y avisarle a los dirigentes que necesita n cantidad de jugadores. Luego, va a tener el visto bueno de ellos, como pasa con cualquier lista de jugadores. Todas, indefectiblemente todas las listas, desde Los Pumas hasta el Seven femenino, pasan primero por la dirigencia. Es práctica natural, habitual, es uso y costumbre.

Estimados lectores, no se enerven. Sólo hagan memoria. Piensen. Ustedes están indignados ya, cansados, molestos y son presa fácil.

Y el calor, además, no ayuda.

Eugenio Astesiano

@ugeastesiano

¿A quién le importa el ranking?

Después de un año muy provechoso para Los Pumas desde muchos puntos de vista (desde el juego, desde su abastecimiento de jugadores, desde su crecimiento en todo término, en su madurez, en la disciplina -la de los penales y la táctica-, en mejoras sustanciales de las formaciones fijas, la defensa en general, de lo hecho en el breakdown) y en lo que es ya la recta final hacia el Mundial, lo hecho por Daniel Hourcade y su Staff merece un gran reconocimiento.

Ya lo tenía y lo habían demostrado en Jaguares y PampasXV. Tal vez para el “gran público” había pasado ciertamente un poco desapercibido, pero a fuerza de lo demostrado en la cancha con Los Pumas, no hay dudas que se lo ganó.

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Los jugadores, también se lo ganaron. Vale decir que -he aquí un profundo mea culpa- deberíamos ser más pacientes y más reflexivos con sus desempeños, como lo somos con otras cosas u otras áreas del juego.

Pero no hay dudas. Han jugado un gran rugby durante todo el año. Remarcamos la palabra “jugar” porque es lo que se sabía que este equipo podía hacer y ha hecho, de igual a igual, ante todos sus rivales.

No vamos a hablar de los resultados de los partidos, porque no hacemos hincapié en ello.

Ni tampoco vamos a hablar del ránking. ¿Puede en serio importarle al fanático del rugby de a pie dónde están Los Pumas en este momento ubicados? ¿Debe ocuparse o preocuparse por eso? ¿O tiene que estar con la cabeza analizando más lo hecho hasta acá y lo por venir en cuanto a juego, eso que remarcamos positivo en le primer párrafo y que se ha sustanciado en el campo de juego. Me gusta lo de campo de jugo porque eso ha sido para Los Pumas este año cada cancha en la que entraron: un campo de juego. Jugaron. Mucho y muy bien ante los mejores del mundo.

Y sobre eso no hay ranking que importe, porque el buen juego no tiene ranking, tiene reconocimiento, que es mucho más valioso.

“No es el final de nada, sino el comienzo de algo”

Estamos hablando de Los Pumas como si fueran -como seleccionado nacional que son- algo espontáneo, que se da cada tanto tiempo por obligación de disputar un torneo o las ventanas de junio y noviembre y que, en el mientras tanto, la de Los Pumas es sólo una imagen del marketing que muchos –con saña y acaso con envidia- defenestran, como también es cierto que hay otros que ensalzan todo de “valores” que en realidad son –o deberían ser- de toda sociedad que se precie de tal.

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La gente –mucha gente- sigue creyendo que Los Pumas son los que salieron terceros en Francia. Hay todavía en el seleccionado hay  jugadores que fueron parte de ese equipo y que aún hoy son parte importante –por liderazgo positivo y por juego- de este equipo actual.  Pero atención: todo el resto, también son Pumas, pero otro tipo de Pumas.

Ser de Los Pumas o lo que en realidad representa serlo, tiene otras cosas detrás: hay un grupo de jugadores y Staff completamente dedicados el 100 por cien del tiempo al trabajo diario, duro, invisible, mecánico, práctico, metódico, silencioso, cíclico y poco apreciado en general,  que estos jugadores y staff -insistimos- hacen en cada uno de sus Centros de Alto Rendimiento provinciales todos los días. Porque para los que creen que hay pocos Pumas, en realidad hay muchísimos.  En la UAR, todos son Pumas y así son tratados. En cada CEDAR, todos son Pumas. Y todos atrás de una misma idea de juego, de un mismo Plan (el Plan de Alto Rendimiento de la UAR) que nuclea, monitorea y sigue de cerca más de 600 jugadores que, desde M17 a los Seniors, se entrenan todos los días, sin excepción.

En breve, ya, a la vuelta de almanaque, está en camino la America’s Rugby Championship en Canadá para los Jaguares y la ventana de noviembre en la “Gira Azul” contra Escocia, Italia y Francia para Los Pumas. Y será entonces momento para seguir demostrándole al mundo que el Plan de Alto Rendimiento que nació hace cinco años empieza a dar sus primeros frutos importantes.

Siempre, quedará para repasar y reflexionar sobre una frase que Daniel Hourcade pronunció tras el partido de Mendoza, y que son de esas que van a quedar como una de esas citas que sólo se dan de tanto en tanto: “No es el final de nada, sino el comienzo de algo”.

Eso mismo que aplica para Los Pumas que vencieron a Australia, aplica para el Pladar. Y por algo lo ha dicho. Hourcade cosechó ayer los primeros frutos que el mismo plantó hace cinco años.

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Introducción, nudo y desenlace. Escribe, Javier Señarís (@rutgerblume)

LOS PUMAS: INTRODUCCIÓN, NUDO Y DESENLACE

Por Javier Señarís, desde España. 

Es la distancia -geográfica y emocional- un aliado muy recomendable a la hora de hablar de un equipo tan vinculado a emociones y sentimientos como es el caso de estos Pumas de los que vamos a hablar a continuación:

Nos hemos cansado de repetir  -como un mantra-  que lo importante es el juego, la mejora en el juego, adquirir destrezas que son básicas, aprender a dominar las formaciones fijas, lanzarse a jugar, atacar a los rivales, mantener la concentración defensiva, evitar las infracciones, consolidar un equipo…  Cuando todo eso se haya conseguido, llegarán los resultados.

El primer resultado ya ha llegado y es el momento de hacer algunas reflexiones:

  • Los Pumas se han consolidado como bloque, no ha habido voces discordantes; todos los miembros del plantel (dirigentes, cuerpo técnico y jugadores) han remado en la misma dirección y eso se ha notado mucho.
  • El cuerpo técnico encabezado por Daniel Hourcade ha tenido la “osadía” suficiente como para imponer sus criterios en cuanto a los jugadores que querían que se pusiesen al frente del equipo.
  • Se ha superado la endémica urgencia resultadista en torno al equipo. En Los Pumas se habla de proyecto, de futuro, de 2015, de 2019… Todos los equipos tienen como objetivo la victoria, pero en el caso de este equipo argentino se ha comenzado a pensar en la forma para conseguir que las victorias no sean algo puntual.
  • Los Planes de Alto Rendimiento, Los Pumitas, Los Jaguares, Los Pampas XV eran el camino a seguir. Jugadores que se conocen entre sí y a los cuales el cuerpo técnico conoce a la perfección. El salto al máximo nivel se hace así mucho más sencillo y progresivo.
  • Los Pumas del presente son la base de Los Pumas del futuro, no hay jugadores imprescindibles; es importante recordar todos los grandes nombres que faltaban ayer en el equipo, no es necesario mencionarlos ya que todos lo sabemos, y que fue así como llegó la primera victoria en el Rugby Championship.

Las claves han sido el trabajo, la humildad y el juego. Vaya claves.

El golpe 1001

Un lector y gran oyente del programa (que a la sazón, también es periodista de investigación en Eliminando Variables @EliminandoV) que se llama José María Stella nos envió un texto sobre Los Pumas y decidimos publicarlo.

Pueden seguir a José María Stella en twitter (@StellaJoseM)

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El Golpe 1001

En el vestuario del equipo de los San Antonio Spurs, en la NBA, existe un cartel con una frase de Jacob Riis conocida como “Pounding The Rock” (Golpeando la piedra). Es una frase con un muy fuerte efecto  emotivo en cada uno de los jugadores de esa franquicia, algo que cada uno de los que juega debe aprender y asumir como propia.

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Es, en definitiva, el espíritu de ese equipo.

El cartel dice lo siguiente: “Cuando parece que  nada funciona, imagínate a un picapedrero que golpea una piedra. Quizá mil veces sin que se parta. Pero en el golpe 1001, finalmente, la piedra se parte en dos. Pero tené en claro que no fue ese golpe el que la partió, sino los mil golpes previos que se dieron”.

Una analogía similar ocurre con Los Pumas, en el rugby. Fallaron mil veces en su objetivo inicial, pero sabían que en algún momento, la piedra se partiría. Que finalmente se rompió: Y fue con nada menos que con Australia.

¿Qué hicieron bien Los Pumas? Golpearon adecuadamente la piedra. ¿Mejor que otras veces? Seguro, porque el objetivo y el plan no decayeron en ningún momento, pese  a las dificultades y resultados adversos en todo el Rugby Championship.

A lo largo de tres meses la idea fue siempre la misma: jugar, mover la pelota, cambiar ángulos de carrera, no involucrarse en situaciones con pelota perdida, defender con inteligencia, ser pacientes y no cometer penales..

Los Pumas fueron a competir. Y compitieron frente a la Fórmula Uno del rugby mundial. Aprendieron a jugar los 80 minutos.

El partido, para muchos un hito en la historia Puma, será recordado como el primer triunfo argentino frente a una de las potencias mundiales en esta era. De ahora en más, habrá que afianzar lo bueno, y que cada uno que ingrese al sistema, conozca el libreto a la perfección.

¿Hay cosas por mejorar? Las hay, y muchas, que seguramente con el tiempo, se enmendarán.

Pero hay carácter, hay jugadores y, sobre todo, hay equipo:  Porque después de recibir dos tries en apenas minutos por errores en el manejo en ataque, continuaron con su estrategia, la misma que emplearon a lo largo de todo el torneo frente a equipos que facturan cada error ajeno. Dos tries de Los Pumas de altísimo nivel equiparon el resultado. Para poder festejar. Alocadamente. Con lágrimas en los ojos y la tranquilidad que se hicieron bien las cosas.

El golpe 1001, llegó para quedarse

Por si preguntan: se llama Daniel Hourcade y le dicen Huevo

Llegó en silencio desde Francia, tras haber pasado por Portugal. Se hizo cargo de los PampasXV en 2010 sin haber designado a ese plantel y los hizo jugar, de todas formas, a su manera, una manera distinta a la que los argentinos en general, no sólo no estaban acostumbrados a ver, sino a sentir.

En el 2011 sacó campeones de la Vodacom a esos PampasXV. Y casi obligados por las circunstancias y las pruebas irrefutables, nueve de esos Pampas fueron al Mundial 2011.

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En 2012 y 2013 Hourcade siguió desarrollando jugadores, confiando en otros bien de su riñón y ampliando la base para Los Pumas, que en definitiva era también su función.

Phelan se fue y lo designaron a él como entrenador de Los Pumas. Muchos -la gran mayoría de los que hoy festejan y se llenan la boca alabándolo a él y a sus jugadores- lo ningunearon.

En 2014 acompañó a los PampasXV a la Pacific. Muchos se preguntaban “¿para qué va?, si ya hay entrenadores…” y otros se mofaban diciendo que “Ah… ¿ahora entrena al estilo de los Waratahs? qué pasó, ¿antes hizo todo mal? ¿Se dio cuenta ahora de pedir ayuda?”

Hourcade nunca se cansa de aprender, preguntar y averiguar.

Siempre rodeado por Raúl Pérez, Mauricio Reggiardo, Emiliano Bergamaschi en PampasXV y después acompañado por Pablo Bouza y Germán Fernández en Jaguares, Hourcade jamás renunció a su estilo de juego, ni a su forma de ver las cosas, ni a nada. Nació, jugó, vivió y vive con la suya, con su obsesión y fanatismo a cuestas. Con su bonhomía, con su franqueza y frontalidad.

Desde mañana domingo 5 de octubre, ya no preguntarán más por él de manera despectiva y acaso socarronamente…

Y si alguien pregunta, le decimos que se llama Daniel Hourcade, le dicen Huevo y es el entrenador de Los Pumas.

(foto gentileza AFP).

Evolución

Por Javier Señarís

Analizar la evolución de Los Pumas siempre incluye el riesgo de dejarse llevar por el componente emocional. Es el equipo “débil”, el recién llegado a una competición que les enfrenta  a los tres mejores equipos del rugby mundial (si hacemos caso al palmarés y a sus resultados), no tiene una competición profesional de rugby, sus jugadores emigran a Europa…

El cuerpo técnico dirigido por Daniel Hourcade ha tratado de conseguir que Los Pumas sean un equipo identificable, un 15 que los aficionados puedan llegar a memorizar (sujeto a las inevitables ausencias por lesión).

A día de hoy, cualquier aficionado con interés y un poco de memoria puede recitar del 15 al 1 algo muy parecido a esto:

Tuculet, Imhoff, Bosch, Hernández, Montero, Sánchez, Landajo, Leguizamón, Fernández Lobbe, Matera, Lavanini, Galarza, Herrera, Creevy, Ayerza.

Los equipos consolidados son aquellos en los que se puede repetir el equipo titular de forma casi sistemática. Lo vemos en los All Blacks, Springboks, Inglaterra, Irlanda, Gales… y desde un tiempo en Los Pumas. Los equipos que cambian habitualmente de equipo titular generan muchas dudas (más allá de lo que marquen los resultados); Australia y Francia son un claro ejemplo de ello.

La elección de los 15 jugadores del equipo titular va directamente vinculada a la propuesta de juego del equipo. La potencia de la delantera de Sudáfrica e Irlanda, la polivalencia de los backs de Gales o Inglaterra (según el actual modelo de propuesta de Lancaster), el rugby total de los All Blacks… Todos ellos son fácilmente reconocibles por los jugadores que habitualmente están sobre el campo.

Ese paso lo están dando actualmente en el equipo argentino; cuando esta idea esté consolidada, llegará el momento de pensar en que hay que encontrar reemplazos que no tengan una gran diferencia de nivel respecto a los jugadores que forman el equipo titular.

Hablamos de juego y no de resultados, el objetivo no es lograr un resultado puntual; el verdadero objetivo es sentar las bases de un equipo tanto para el presente como para el futuro. Con un Mundial a menos de un año vista, todos los esfuerzos van encaminados hacia ahí pero también hacia lo que vendrá inmediatamente después: la franquicia argentina en el Super Rugby.

En ese momento cambiará la realidad del rugby argentino tal y como la hemos conocido hasta ahora y todo el trabajo realizado tendrá, al fin, una recompensa tan justa como necesaria.

Los Pumas han logrado aproximar su nivel de juego al de Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda y este es el gran logro a valorar. No se debe dejar de lado que esos rivales a los que se enfrentan son las grandes superpotencias de este deporte y que apenas se lleva compitiendo con ellos, de forma directa, tres años.

Hay motivos para el optimismo de cara al futuro, hay un proyecto que lo justifica.

Un paso más

Esto escribí para AlRugby.com sobre el Wallabies – Pumas de recién.

Eugenio

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Los equipos, los buenos equipos, no nacen de milagros. Tampoco los equipos juegan bien al rugby a través de formulas mágicas que son de aplicación inmediata. Los buenos equipos y los resultados alentadores (ganar, en definitiva) se consiguen con tiempo de trabajo.

Los Pumas arribaron a este partido ante Australia con el convencimiento de haber hecho, hasta acá, un buen papel en el certamen a pesar de no haber podido ganar, aún con las condiciones dadas ante Sudáfrica en Salta.

Con ese prólogo a cuestas, este partido ante los Wallabies tenía sabor a medida real y concreta del lugar, de la posición de Los Pumas en cuanto al juego, ante los tres grandes del rugby mundial.

Dicho esto, y con una nueva derrota en la chapa, hay que poder separar las cosas y tomarse el trabajo de explicarlas, evitando lecturas resultadistas que se pierden en lo coyuntural.

Y si, se esperaba otro juego de Los Pumas en ese primer tiempo en Gold Coast. Sin dudas. La cara del entrenador cuando lo enfocaba la TV era más que elocuente. No estaba saliendo lo que se habían propuesto hacer y el desconcierto generalizado, la falta de claridad para salir de campo propio quedó en evidencia muy temprano.

No estamos hablando del try de Hooper ni tampoco del de Montero en el arranque, que pusieron las cosas pardas a los cinco minutos de juego. Sí, hablamos de lo que pasó luego.

Los Wallabies tuvieron la pelota, el campo, las intenciones, la disposición y la comodidad para hacer todo casi a placer. Los Pumas defendieron con ahínco y devoción, muchas veces jugándoselas en el 1 vs 1, pero muy, muy retrasados. Muy en campo propio, demasiado cerca de su ingoal.

Hasta acá, lo que había eran virtudes australianas en la ofensiva y hay que decirlo, de Los Pumas en faz defensiva. Pero sólo eso. Y eso no era lo estipulado. Este equipo argentino no se diseñó para eso. Ni cerca.

Sin obtención clara en las formaciones fijas, sin un breakdown demoledor, sin la pelota, ese primer tiempo fue cuesta arriba, demasiado cuesta arriba para los argentinos que, a pesar de todo y por errores aussies y virtudes propias, cerraron ese primer parcial siete puntos abajo con un muy escaso 14-7 merced a lo acontecido en el campo.

El segundo tiempo tenía-necesariamente- que ser mejor. Y lo fue.

No se esperaba que lo fuera después del segundo try de Hooper en el arranque mismo del complemento, que ponía el partido 21-7. Allí lo que vislumbraba era un abismo en el medio. Esa es la verdad.

Sin embargo y a pesar de las urgencias, el equipo argentino no reaccionó inmediatamente. Tardó en hacerlo. Y no porque ahora le costara llegar a campo rival (Sánchez metió dos penales) sino porque los aussies seguían anotando, encontrando huecos grandes en la defensa Puma y escapándose en el score…

Pero a falta de veinte minutos, Los Pumas hicieron click. Y el que movió la perilla de “off” a “on” fue Tomás Cubelli. El medioscrum de Belgrano entendió que había que jugar, cómo había que jugar y fiel a su estilo combativo, empezó a meterse en la defensa rival y a distribuir esas pelotas que valían oro con buen criterio y todos comenzaron a acoplarse: Nico Sánchez empezó a explorar su sector, Imhoff se buscó más trabajo por el centro, los forwards empezaron a dominar en todas las facetas y se vio, en esos últimos veinte minutos, otro equipo, otra cara, otra cosa muy diferente a los que se había visto en los sesenta anteriores.

Otros Pumas. Los Pumas.

Aparecieron los tries. Dos y alguno que otro más, dilapidado por algún error “finito”… nada que ver unos Pumas a otros, sinceramente.

En Gold Coast se terminó jugando con un equipo “Made in Argentina”, producto, en su mayoría, de jugadores del Pladar, que se le fueron al humo a Australia con más vergüenza que claridad, pero así y todo, lo hicieron y lo hicieron bien. Revirtieron la situación y el empate estuvo ahí… en el silbato de Glen Jackson.

Los Pumas le anotaron tres tries a un equipo del Tier 1 por segunda vez en el año. Esto no pasó nunca antes en la historia reciente. Por lo menos no en los últimos diez años. Si… diez años.

Este partido tenía pinta a batalla perdida y no por resultado, sino por juego. Y esta batalla, la del final, terminó en tablas. Los Pumas dieron un paso más. El de hoy, un poco más cortito que los anteriores, pero pasito adelante al fin.

En este tipo de torneos, con lo que se pretende que Los Pumas jueguen, que hayan dado otro paso más en la batalla -y hacia adelante- tiene mucho valor. Muchísimo. Tanto que capaz hoy no se logra apreciar del todo porque falta ganar, pero falta solo eso.