Eden Park (VII) A bientôt Gonzalo Quesada

No, no es una buena noticia que se vaya Gonzalo Quesada no de Jaguares, sino del rugby argentino. Por otro lado, qué bueno es que haya estado y que haya podido colaborar en la formación de jugadores jóvenes que salieron del sistema y qué bueno que se haya animado a hacer cambios de un partido a otro en el Super Rugby y que los que entraron, generalmente esos chicos con poca o nula experiencia, hayan rendido.

Qué bueno que esa experiencia, la de llegar a la final del Super Rugby, la de ese camino hecho en base a mucho estudio, análisis y convicción interna que irradió y contagió el afuera también, se pueda capitalizar.

Todo eso es muy bueno y es lo que tiene que quedar del paso de Gonzalo Quesada por el rugby profesional argentino. Y se con él o tras él se van jugadores, de eso se trata el rugby profesional.

De todo ello, y de la tragedia griega que muchos creen ver, con que Jaguares va a desaparecer y nadie sabe a ciencia cierta (salvo en Nueva Zelanda, que son los únicos que saben) qué va a pasar … de todo eso, hablamos en el VII de Eden Park Martín Quetglas, Juan Pablo García, Eugenio Astesiano y Federico Espósito, al que le pedimos que le devuelvan internet.

 

 

Greg Peters “no es sencillo ni es sensato sacar a Jaguares del Super Rugby”

Por Eugenio Astesiano

Greg Peters sabe. De rugby, de negocios, de derechos, de contratos. Sabe, y mucho. Ex CEO de Hurricanes, ex CEO de Sanzaar, ex CEO de la UAR y actualmente, CEO de NZRL (New Zealand Rugby League), es una voz autorizada (más que autorizada, digamos) para opinar y dar su aporte y su visión de la coyuntura tan particular que se vive hoy día.

Cuando todos dan por hecho que Jaguares se va del Super Rugby, parece un poco menos apresurado y más mesurado que la media.

Ese y otros tópicos de la entrevista, a continuación:

¿Desafectar a Jaguares?

¿La salida de Jaguares del SR? Es una decisión que tanto NZR, Rugby Australia y South Africa Rugby en el seno de Sanzaar, tienen que pensar muy bien. No es sencillo romper contratos así como así, y tampoco parece -al menos para mí- muy sensato dejar a Jaguares fuera del Super Rugby. Jaguares fue el primer equipo fuera del Super 12 en alcanzar una final del Super Rugby. Ese es un logro que no se puede dejar de soslayo ni tomar a la ligera. Jaguares le trajo aire nuevo a la competencia y todos lo saben“.

Los áereos de SANZAAR

Sanzaar invierte más de 10 millones de dólares por año para pagar los pasajes del SuperRugby. Es mucho dinero. Y eso era hasta ahora… Desafortunadamente, por el cierre de fronteras, el cierre de rutas de varias aerolíneas, la bancarrota de otras y la ausencia de una vacuna, hará que el SuperRugby tal como lo conocemos hasta hoy, sea muy complicado“.

El Rugby Championship no parece correr peligro

Una cosa es el Super Rugby y otra muy distinta, el Rugby Championship. Que se pueda terminar el primero o verse afectado fuertemente su formato de competencia no quiere decir que el otro no se juegue. Parece difícil que se juegue este año [el Championship] pero no deberían correr riesgo alguno sus próximas ediciones“.

La relación NZ-Argentina

“La relación y lazos rugbísticos entre las uniones de Nueva Zelanda y Argentina son, me atrevo a decir, más fuertes que entre Nueva Zelanda y Australia. La relación y diálogo de Agustín Pichot con Mark Robinson (actual CEO de NZR) es excelente”.

Las giras

Los jugadores top o más veteranos, con familia e hijos, es posible que sí, sientan el desapego de estar fuera de casa más de un mes con las giras que impone el calendario del Super Rugby… ¿pero los más jóvenes? ¡No! para ellos es espectacular poder viajar, conocer otras ciudades y culturas y ni que hablar, Buenos Aires”.

“Además, una cosa fundamental para los más jóvenes, en ese tiempo de gira, es vivir ese tema de grupo, de convivencia de equipo, que estando cada uno en su país, ciudad y casa, es más difícil. No, estar de gira no es siempre tan grave como dicen, tiene sus cosas buenas y esta es una de ellas“.

El futuro mediato de Jaguares y del rugby argentino

Posiblemente, el futuro de Jaguares sea apostar al crecimiento de la región americana. Su competencia no va a estar en el hemisferio norte, eso seguro, y en el hemisferio sur tal como era, resulta complejo hoy por hoy. Una idea que debería funcionar y algo que valdría la pena sería profundizar y apostar por fortalecer la Superliga Americana de Rugby, que puede ser una alternativa a mediano plazo, y que la región toda, con Estados Unidos como potencia emergente y sin dudas, con el dinero que lo haría posible, hacer crecer el rugby de todo el continente. Si, Argentina puede ser el hub de la región en cuanto a la competencia profesional”.

“El rugby amateur de clubes que tiene Argentina no existe en ninguna parte del mundo. Sólo allá. CASI, Belgrano… ese rugby de clubes es extraordinario. Acá en Nueva Zelanda ya no existe así, como tal“.

Irse a jugar a Europa…

No está fácil irse a Europa tampoco para los jugadores. No se gana ni se va a ganar lo mismo en Inglaterra o Francia como se ganaba antes. ¿Japón? Aparece como un nuevo mercado con el potencial para contratar jugadores del hemisferio sur. Hoy es Japón el que tiene el dinero. De hecho, ganaron una fortuna incalculable con la RWC…

La entrevista completa, acá. (foto de portada Daniel Salvatori/UAR)

 

Andrés Bordoy, las fotos y los pasos

Por Eugenio Astesiano

Arrancar de nuevo como parte de un Staff, volver a los hábitos de la semana tipo después de una planificación concienzuda en este nuevo predio, con los nuevos jugadores que se incorporan, da muchas ganas, mucha energía”, así arranca el Dogo Andrés Bordoy, entrenador de forwards de Jaguares que, en su segunda temporada con el equipo, ya sabe lo que implica la exigencia del Super Rugby, sabe lo que significa este torneo en cuanto a lo complejo de su estructura, lo que exige fisiológica y rugbísticamente y sabe que con todo ese bagaje encima, ahora todo es más claro. Ni mejor, ni peor, ni más fácil ni más cómodo: sólo más claro.

Su responsabilidad son los delanteros y el funcionamiento de las formaciones fijas, pero no es sólo eso. Es una voz al costado de la cancha, una guía que necesita ver de cerca lo que pasa en la cancha. Él y Juan de la Cruz Fernández Miranda están ahí siempre, al costado. Y viven el partido de manera distinta.

¿Qué cosas de la temporada 2019 creés que estuvieron bien y se pueden repetir y qué cosas merecen un análisis o un cambio, si es que se es drástico?

Estuvimos mirando nuevamente lo que hicimos la temporada pasada, revisamos minuciosamente lo que hicimos y buscamos denodadamente en qué podemos mejorar en cuanto a la obtención, al sistema defensivo y al ataque. No es algo lineal o tajante, no dijimos “esto, chau” sino que evaluamos formas de adaptar lo hecho para que sea más eficiente y en términos de obtención, qué herramientas podemos incorporar para lograr una evolución en ese aspecto. Ese es, si se puede poner así, un gran objetivo mío, personal. Mejorar la calidad de la obtención y que sea un arma de ataque, que ponga a los equipos rivales en aprietos. En la 2019, con el line y el maul lo pudimos conseguir y queremos darle una vuelta más a eso, por eso hablo de eficiencia y en cuanto al scrum, trabajaremos – ya lo estamos haciendo, de hecho- para dotarlo de mayor solidez y que no sea visto como una debilidad… De todas formas, estamos contentos con los resultados y el juego de la temporada que pasó, pero ya dejamos de ser sorpresa y todo el mundo nos va a esperar de manera distinta y hay una realidad: hay muchos jugadores importantes que ya no están. Los nuevos que han llegado son un impulso lleno de energía y muchas ganas, pero tendrán que trabajar mucho para poder equiparar la experiencia de aquellos que han dejado el equipo y ayudar a que eso ocurra será responsabilidad de todos nosotros.

Regreso a la pregunta original y le agrego algo ¿En cuanto a la obtención, hay algo que tocar en el line, que se mantuvo siempre como una plataforma sumamente confiable y eficiente (ndlr: 1ero en el ranking del Super Rugby) o sólo en el scrum (que fue el 15° del mismo ranking)?.

En el line, por supuesto que hay que acentuar las prioridades. Sobre todo en la velocidad con la que nos movemos en el salto y dentro del line. No podemos hacer lo mismo simplemente porque lo hemos hecho bien. Tenemos que lograr hacerlo mejor y no podemos permitirnos bajar ese standard de calidad. Lo que es el scrum, a pesar de la estadística, creo que con nuestras pelotas hemos mejorado. Cuando las pelotas eran del adversario, sí, estuvimos en dificultades. Pero logramos mejorar, logramos evolucionar. De todas formas, en la final tuvimos problemas y sobre todo, con las pelotas que tiraron ellos.

– ¿Cómo se preparan para el scrum? ¿Dónde se pone el foco?

Tener un buen set-up. Acomodarnos hacia adelante. Aprender también a manejarnos en situaciones adversas porque va a haber partidos en los que en momentos, vamos a peder el impacto y no porque lo regalemos, simplemente porque va a ocurrir. Ser realista y aceptar que hay equipos que pueden ser superiores nos pone en un sitio que es el de buscar resolver la adversidad y encontrar una solución para ese problema puntual. Tener armas y herramientas para que ese scrum no se dé por perdido.

Pero el tema está en que no te compliquen tus pelotas. En el mundo ideal, sería no perder los propios y tratar de que esas pelotas sean de calidad. Si sacás las tuyas, las sacás rápido y son buenas, ya está. Y además, está la interpretación arbitral que no se puede dejar de lado.

A los jugadores les hablo mucho de “la foto” en el scrum. La foto antes, durante y la foto final. Es muy ilustrativo verlo de esa manera porque un buen scrum sólido, firme, consistente antes del ingreso, antes del impacto, ayuda a la estabilidad y predispone bien a los ocho delanteros y al árbitro también. Que nosotros estemos firmes, bien formados, que estemos conformes nosotros y él se quede conforme con lo que ve, da un mensaje. Queremos evitar un posible prejuicio que nuestro scrum tiene alguna situación. Esa es la intención de la “foto” del “antes”. En el “durante”, si cuando entrás al scrum te acomodás hacia atrás porque perdiste el impacto inicial, lo que hemos visto y es que esa “foto”, es mala. ¿Por qué? Porque la posición corporal es otra, no es la que buscás sino la que podés. Eso lo que no queremos y va atado a lo que mencioné antes, de tener las armas y herramientas para que las “fotos” sean siempre buenas o las mejores posibles sobre todo, cuando no somos nosotros los que arrojamos la pelota.

-Entonces, hablando de fotos, ¿dónde se tiene que hacer foco?

Por eso es que insisto con que los primeras líneas den una buena plataforma a los segundas, que haya un buen empuje porque las posiciones corporales son buenas, son las que buscamos… por eso insisto en lo de la “foto inicial”. Ese el es foco del trabajo ahora. Por supuesto que la búsqueda de un mejor scrum me ocupa puntualmente y esa búsqueda es constante. Porque es el paso A. Si el paso A no está bien, ni el B ni el C van a estar bien. va a ser un scrum inestable, vulnerable. Si el A está bien, que el B sea bueno nos va a permitir un C que pueda avanzar. Ahí hay que poner un buen hookeo también porque si la pelota queda entre las piernas de la segunda línea y alguno quiere levantar un pie para corregir que la salida de la pelota siga su curso… ahí, chau. Catástrofe, porque no vamos a poder estar estables para aguantar un segundo empuje rival que sabemos que irremediablemente va a venir. ¿Y qué va a pasar? penal en contra. Queremos evitar tener scrums en los que la “foto” final sea fea. Tenemos que trabajar mucho en la progresión. El scrum es una combinación de una cantidad de cosas que tienen que estar bien durante no menos de ocho segundos.

¿Qué evaluación hiciste de la final contra Crusaders?

De los 22 scrums de la final, 12 fueron para nosotros y tuvimos el 100% de las pelotas. Ellos tuvieron 10, de los cuales sacaron 4 penales a favor, en los que nos dominaron claramente… entonces la gente o la prensa, se queda con esos 4 de 22 scrum que nos dominaron, sin darle el valor real a que tuvimos el 100% de nuestras pelotas disponibles, pero entiendo a todos porque la verdad es que esos 4 scrums, como argentino y fanático, me desagradan y es lo que quiero corregir. Los scrums que no anduvieron bien, al que más mal le hacen verlos, es a mí.  

Está bien y te entiendo. Pero no hay que rasgarse las vestiduras tampoco. Hay equipos que tienen mejor scrum o son más sólidos, y punto. Pasa. Y hay equipos que también pierden scrums y no lo viven como una hecatombe, porque el resto de lo que pasa en cancha, es bueno.

Los neozelandeses son los que mejor entienden eso y lo tienen aceptado. Les pasa y les pasó. Pero en todo. Ellos se recuperan rápido y no se quedan con lo anterior. Cada formación es la próxima, no la que pasó. Lo que ya pasó, ya está. No se quedan enganchados con eso. Te doy un ejemplo: en la final, a Crudaders le robamos los dos primeros lines. Y después, hablando con los chicos -los nuestros- me decían que “ellos estaban como si nada hubiera pasado”. ¿Por qué? Porque cada pelota es una nueva pelota para disputar y ganar. Entienden que hay cosas que pueden pasar y que no son tal y como ellos las planificaron. En otros equipos, si eso pasa, genera un stress, una situación de desconfianza que afecta negativamente a lo que viene. Para los kiwis, es parte del juego en el que un rival puede hacer algo mejor, y lo superan. Lo aceptan y conviven con ello y generalmente logran remediarlo. Al resto, le cuesta muchísimo. Por eso son distintos, porque tienen la capacidad de pasar a lo que viene rápidamente y no concentrarse o quedarse en lo malo o no tan bueno que pasó. Claro, es muy fácil de decir y muy difícil de hacer.

Vuelvo al Paso A o la Foto inicial. ¿En cuánto afecta que se hayan ido Pieretto y Lavanini? Justo son un 3 y un 5 cuya característica principal es la fortaleza física y el empuje en el scrum.

Si. Lamentamos la ida de Enrique y de Tomás, pero esto es rugby profesional y sabemos que puede ser así en cualquier momento. ¿Afecta? Y no puedo mentir si digo que no afecta. Hay pocos jugadores en el mundo que combinen su empuje y potencia. Pero atención, eso no significa que no confiemos ni que no creamos en Lucas (Paulos) y Mati (Alemanno). En absoluto. Además la incoporación de Joel (Sclavi) también va a ser importante una vez que esté recuperado. Perdimos gente con experiencia y ascendencia en el pack, pero tenemos la energía de los jóvenes.

-¿Podés explicar cuál es la importancia del 5 en el scrum? Porque mucha gente que mira rugby no lo sabe.

– El 5 es fundamental. En mi opinión, es la base de un scrum exitoso. Es poder y empuje. Es la solidez detrás del 3. Es un jugador clave.

En el Super Rugby no alcanza con que el 1 y el 3 tengan sólo un buen scrum. Hoy tienen que tener tackle, movilidad, tiene que saber identificar si se juega el duelo o si tira una espalda. ¿Cómo haces para que ese balance esté presente y no se descompense una cosa por la otra?

Es que por eso no todos los pilares son aptos para jugar el Super Rugby. Pero hay prioridades y para nosotros, es el scrum. Si nosotros no tenemos una base de obtención sólida, los pilares no van a poder jugar por más capacidades que tengan para desplazarse, pasar la pelota y tacklear. La prioridad es esa. Es el doble desafío para los jugadores que son más móviles el de priorizar o focalizarse en el scrum. Y para los que son menos móviles, la prioridad va a seguir siendo el scrum pero tendrán que tener la capacidad de adaptarse. Esto lo he dicho en otra oportunidad y no recuerdo dónde: no podemos jugar con pilares que pongan en peligro en el juego. No podemos jugar con un pilar que nos ponga en dificultades en defensa, no podemos jugar con un pilar que en ataque no esté en el lugar en el que tiene que estar y, al mismo tiempo, no podemos jugar con un pilar que no pueda darnos obtención sólida. Sé que es un poco ambigua la respuesta, pero es a lo que nos obliga el Super Rugby. A que las dos cosas son igualmente necesarias. Sí, nuevamente, creo que el foco, la prioridad, debe ser el scrum.

Jannie Du Plessis va ahora a Lions, pero Owen Franks deja de jugar en All Blacks. ¿Podemos entonces pensar que compartís la línea de pensamiento de Sudáfrica en este sentido, en que la prioridad está en lo que hagan en el scrum y no tanto lo que aporten afuera?

-Es que en este nivel que presenta el Super Rugby, es complicadísimo encontrar esos pilares que tengan un balance ideal. Los pilares que cumplen todos los requisitos y llenan todos los casilleros son escasos y por eso son valiosos.

¿Van a tener en cuenta el mismo criterio de rotación que tuvieron en 2019 respecto de los jugadores?

– Aprendimos algo la temporada pasada: el impacto del Super Rugby es altísimo en los jugadores. Por eso hemos rotado y por eso lo volveremos a hacer. Que un jugador mantenga la intensidad durante muchos partidos y más con los viajes y todo, es complicado. Por eso estamos convencidos en que la rotación es vital.  Dicho de otro modo, no se puede no rotar.

La Sociedad de los Poetas Vivos

Por Eugenio Astesiano

Esa salida al campo y ese final fueron cien por cien reales. Lo que se ha visto en los videos que se han viralizado por las redes sociales y que ha merecido comentarios de todo el mundo, es una ava parte de los porqués del presente de Jaguares. Una ava parte importante.

¿Ha pasado antes una comunión así? No con esa intensidad, no con ese sentimiento de unidad, no con ese nivel de cuasi hermandad. ¿Había pasado en los dichos? Si. ¿En los hechos? Bueno, hasta hoy no había estado a la vista. Res non verba.

Y que haya estado a la vista es otro de los puntos fuertes de Jaguares versión 2019, que tal vez entre tanta cosa haya pasado inadvertido. Hemos visto y presenciado como testigos privilegiados cosas y hechos que por mucho tiempo se han considerado “sagradas”, “secretas”.

No hay sentido para crear una coraza, una cerrazón casi masónica, inaccesible. Hoy hemos podido acceder a verlos como son en el momento del clímax y felicidad más grande en mucho tiempo después de años -sí, años- de frustraciones deportivas.

Los jugadores, cuando quieren cuidar su intimidad, cuando quieren que algo no se vea, no trascienda o no se sobreexponga, lo dicen y lo hacen cumplir no se imaginan cómo. Pero esta situación de alegría desbordante, de profundo apego a los dichos vertidos, de convicción, de humildad, alegría y felicidad, trascendió porque todos estuvieron de acuerdo en que así fuera.

La sociedad de los poetas vivos tuvo su carpe diem en Vélez. Queda uno más.

Foto Crédito portada: Juan Gasparini/ Gaspafotos

Ni única, ni irrepetible

Hoy, viernes 28 de junio a las 20h., Jaguares va a jugar su primera semifinal de Super Rugby. ¿Es una posibilidad histórica? Si. ¿Es única e irrepetible? Por supuesto que no. Hay muchos más Super Rugby por jugar.

Algunos puntos a tener en cuenta para el partido que tendrá en cancha, 30.000 espectadores.

Para Jaguares, en defensa:

  • Neutralizar a Leali’ifano. Dejarlo sin tiempo. Que sienta la presión, que tenga que decidir lo más atrás posible y no pueda lanzar cómodo. ASí, será más fácil también ocuparse de sus posibles patadas cruzadas a Speight.
  • El tackle a Kuridrani. Sin sus quiebres y sin sus offloads, Brumbies tiene que trabajar más fases, lo que implica mayor desgaste. Y negarle la posibilidad de pesca y de trabajo libre a McCaffrey en el breakdown
  • Impedir el progreso del maul tras el line. Complicar a Carter y Arnold en el salto, gran prueba para Petti y Ortega Desio.
  • Los primeras líneas y segundas líneas de Brumbies, son Wallabies. Sio, Fainga’a y Alaalatoa (Slipper desde afuera) más Carter y Arnold es materia prima de primer nivel. Conocen estas instancias, saben lidiar con ellas y van a buscar con el dominio de las situaciones de contacto, con la limpieza del ruck y con las formaciones fijas, para ser ellos los que impongan el ritmo del partido. Mucho se va a decidir acá.
  • Dura batalla en el centro de la cancha para de la Fuente y Orlando. Ambos son defensores avezados y ya lo han experimentado sus rivales, y en forma. El desafío será hoy, además, potenciarlo. Lo mismo con el duelo aparte entre Speight y Moroni.

Para Jaguares, en ataque:

  • Brumbies es paciente y muy fuerte en su primera línea de defensa. No es fácil vulnerar al equipo de Canberra. Pero hacerlos defender muchas fases puede ser útil en tanto y en cuanto sean fases rápidas. Jaguares tiene un alto porcentaje de tries apoyados luego de la cuarta fase.
  • Para ello, intentar agrupar o involucrar gente pesada en espacios chicos es fundamental, luego moverlos y comprometerlos a que eventualmente tengan que desplazarse mucho, por un lado. Por otro, que sus tres de atrás no sean suficientes y que para eso, tengan que tener un ojo atento a dejar más gente para cubrir posibles kicks a las espaldas de los wings… mucha lectura y trabajo para Cubelli y Díaz Bonilla para administrar la pelota.
  • La lluvia: invitada de honor en el día de hoy.
  • El scrum propio: rápido, afuera. Rápido en serio. No dejar que haya segundo empuje de Brumbies.
  • Tomar todas las chances de puntos posibles. Como suele suceder en estas instancias, puede ser un partido que se decida por poco margen.
  • No ceder a la presión negativa. La responsabilidad la tiene Brumbies, que es el equipo que conoce estas lides. Jaguares hizo todo bien para llegar a esta instancia. La receta debería ser la misma: mantener la calma y no desesperar. La paciencia dio réditos y la confianza también. Lo hecho, hecho está hasta acá y nadie les va a quitar el mérito.

 

El VII de Caballería

Por Eugenio Astesiano

Costó un Perú de Oro 24 kilates. Los jugadores tuvieron que bucear profundo para sacar esa moneda del galeón hundido y tuvieron que hacer mucha fuerza y desgaste para subirla a la superficie a mostrarle a todos que después de estar muy abajo, se puede subir.

En todo sentido y con todos los sentidos, Jaguares hizo del cuarto de final en Vélez un partido de tres actos. La Mise-en-scène fue finalmente perfecta. Separada por partes, mostró las muchas caras o variantes que puede tener.

Para el primer acto, que duró diez minutos desde al arranque del partido, Jaguares hizo casi todas las cosas bien, pero falló en un aspecto importante: anotó sólo una vez de las tres que pudo hacerlo. Y, en lugar de ponerse arriba con una ventaja importante, sólo quedó 5-0. En ese lapso, de cabezas y cuerpos frescos, de iniciativa tomada y pelota y territorio bajo control, Jaguares se quedó corto.

Inmediatamente, el segundo acto que fue extenso, intenso y dramático. Desde ese minuto diez del primer tiempo hasta el minuto diez del segundo, esos cuarenta minutos de juego le pertenecieron a Chiefs por obra y gracia de Brad Weber y Sam Cane. Entre los dos (uno en la conducción y el otro en la contención) revirtieron la tendencia. El partido se salió del eje argentino y pasó a jugarse de acuerdo a las reglas que impuso la visita. Jugar lejos del ingoal propio, administrar sus pelotas rápido y obligar así a Jaguares a atender asuntos relativos a no perderle el ojo a Lienert Brown y a los tres del fondo. Por ello, Jaguares tuvo que salir muy rápido en defensa y eventualmente, cometer penales. Eso los mantuvo por un lado, en su campo y por otro, abajo en el score. Ambas cosas sucedieron y se sucedieron en ese lapso. Weber manejó los hilos del partido, Debreczeni fue muy prolijo y el pack de Colin Cooper, sin ser una maquinaria letal, fue lo suficientemente efectivo para poner en aprietos a una defensa argentina defendió en retroceso y que tardó en reacomodarse. En ese lapso, Jaguares lució partido y desenfocado en ataque, fuera de sincronía.

Dos cuestiones… La primera, la frustración y ofuscación que le entra a Díaz Bonilla cuando algo le sale mal. Y cómo su accionar es totalmente diferente cuando juega más cómodo, suelto y tranquilo. Segunda cuestión: Sam Cane se ocupó de buscar sacar de quicio a Agustín Creevy y lo logró. El ex capitán y caudillo quedó enmarañado en la pelea con el capitán de Chiefs y eso complicó su juego.

Sin embargo, todos los partidos tienen momentos cruciales o significativos que a veces, se descubren al final. La salida de Debreczeni y el ingreso de Marty McKenzie en su lugar y el ingreso de Montoya y Pieretto le dieron aire al que iba abajo en el resultado y complicó al que iba ganando.

Así, se llegó al tercer y último acto. Acá, en este fragmento final del partido, cuando restaban treinta minutos, fue cuando el VII de Caballería asomó detrás de la colina y entonces, el héroe de la tarde noche (uno de los tantos junto con Matera, Petti, Kremer y de la Fuente, pero sin dudas, el más destacado en ese lapso) tomó el protagonismo y todas las luces del escenario apuntaron a él. Matías Moroni apareció en toda su dimensión con dos tackles positivos y luego, un try cerca de los palos. A partir de allí, el partido cambió y ya nada fue lo mismo.

Con esas acciones, el “Moroooooooni, Moroooooni” que bajó desde cada lugar del estadio lo puso en un lugar de privilegio que él mismo construyó. Claro que aún nadie sabía cómo iba a ser el final…

También, el manejo de Díaz Bonilla y Cubelli de los tiempos, la acelerada energizante y revitalizadora del pack cuando avanzó y de la defensa poderosa, intensa, fulminante, de tackles demoledores, cuando tocó. Esa fue la que hizo retroceder a Chiefs hasta hacer que sus esfuerzos fueran inútiles. No iban a pasar, simplemente porque no había por dónde hacerlo.

Y para el final… el héroe. La pesca de Moroni de esa pelota dentro de los 22m de Chiefs (no había necesidad de sufrir así, el pick & go de Jaguares a 15 segundos del final debió ser la última acción, no penal en contra) desató el festejo, cerró el partido y abrió los brazos al cielo del entrenador argentino.

Es bien sabido que el libro de la historia la escriben los que ganan. A esta le queda un capítulo más, seguro, el viernes que viene y tal vez, uno más. Los jugadores le están poniendo la tinta y el papel. Gonzalo Quesada, Andrés Bordoy, Manasa Fernández Miranda y todo el staff de Jaguares, la tapa.

Humildad y trabajo

Por Eugenio Astesiano

A La Gioconda, la pintura renacentista de Leonardo Da Vinci, nunca se le ha terminado de definir si ese gesto en la boca que la hizo y hace aún hoy única e irrepetible es una sonrisa discreta, una señal de preocupación, o si es la gestualidad propia antes de una mueca de alivio.

Los gestos de Gonzalo Quesada tienen sesgos parecidos. Por eso, la sonrisa a pleno del viernes pasado hay que registrarla fotográficamente, porque no abunda. No porque no la tenga, sino porque más bien, es una persona de gestos adustos, casi de Gioconda, que vive y piensa más en el próximo movimiento, la próxima jugada, en cómo cerrar un partido y en cómo planificar el próximo que en vivir el presente y darse el permiso de distenderse y disfrutar después de una campaña inédita e histórica en la corta vida de Jaguares en el Super Rugby.

Pero, oh sorpresa, Gonzalo rompió el protocolo. Su protocolo. Se permitió a sí mismo en la Conferencia de prensa post Sunwolves ese momento de disfrute y de distensión que, después de siete victorias en los últimos ocho partidos y de ellas, cinco seguidas, le dieron el derecho bien ganado de ser el segundo mejor equipo clasificado a playoffs, sólo con Crusaders por arriba.

Jaguares anduvo de menor a mayor y es como debe ser. Los equipos, en los torneos de largo aliento, es importante cómo terminan y no tanto cómo empiezan. A Chiefs, quien será su rival de playoffs, le pasó algo similar. Y como le pasó a Quesada allá por la semana 6, Colin Cooper -Head Coach de la franquicia de Waikato- también estuvo muy cuestionado tras perder con Sunwolves en Hamilton. Si, con Sunwolves. La paciencia de ambos y la confianza en y de los suyos los llevó a ambos a cuartos del final.

Y más allá del resultado del partido del próximo viernes, la temporada de Jaguares va a ser para apreciarla en su justa dimensión un poco más adelante. Los debutantes no fueron sólo los jugadores que por primera vez se calzaron esta camiseta. Los entrenadores también fueron debutantes absolutos en el rugby profesional del hemisferio sur. Tal vez haya pasado desapercibido o no haya sido tan evidente por el perfil bajo que ostentan, pero el aporte diario de Andrés Bordoy y de Juan de la Cruz Fernández Miranda fue clave, vital y también, infravalorado y poco destacado por la prensa especializada. Pero ellos dos, con sus pecheras de water boys, vivieron cada partido al lado del terreno de juego y junto con los ojos de Gonzalo Quesada desde arriba, fueron los que comandaron y lideraron al equipo desde afuera.

Desde adentro, el equipo tuvo doble, triple y hasta cuádruple liderazgo. Y hay que decir -por si quedan dudas- que comando y liderazgo no son la misma cosa. Son complementarios. Los jugadores escucharon la voz de su capitán Jerónimo de la Fuente, pero también vieron su liderazgo hecho a base de constancia, compromiso, trabajo y humildad. Y junto a él, la de Juan Manuel Leguizamón, Agustín Creevy, Pablo Matera, Matías Orlando, Guido Petti, Julián Montoya y Tomás Cubelli. Ellos fueron líderes naturales, que asumieron roles marcados en el plantel. Voces con liderazgo, ascendente y ejemplos para el resto, por y en diferentes circunstancias.

Cada entrenamiento o al menos cada entrenamiento abierto para los medios, dejó sensaciones de grupo comprometido y convencido, unido, solidario, con las cosas claras y listo para hacer lo que mandaba cada momento. Eso fue una constante, tanto como que en la cancha se vio que el equipo hizo lo que entrenó. No hubo desbandes, salidas de libreto o libre albedrío en momentos de zozobra. Lo que no salió, se volvió a entrenar y a reforzar hasta que salió.

Los números son claros. Están en las estadísticas y quien quiera profundizar, las tiene a mano en la web de Sanzaar.

El del viernes es otra historia. No es un partido sencillo ni muchísimo menos. Es, fuera de la regularidad y potencia de Crusaders y de la clase y calidad de Hurricanes, el rival más complejo para enfrentar por el juego que es capaz de desplegar aún sin dominar. Tiene jugadores capaces de generar quiebres y a un conductor -Brad Weber- que si no es el mejor medioscrum de la temporada, le anda muy cerca.

El punto flaco, el talón de aquiles, está en el 10. Marty McKenzie primero y Jack Debreczeni después no lograron estar a la altura de Weber. Sí lo estuvo un jugador que es escasamente nombrado, pero es vital, fundamental en la estructura del equipo y lo será también en los All Blacks: Anton Lienert Brown. El pack tiene potencia, peso, altura, juego y muchos All Blacks. Sam Cane y Brodie Retallick como los obvios, pero están Nathan Harris y Atu Moli, está el canadiense Tyler Ardron -que esta temporada la rompió- y Lachlan Boshier, que hizo lo propio.

De todas formas, cualquier sea el resultado para Jaguares y para Chiefs, el que pierda podrá salir con la cabeza en alto, porque lo que han conseguido hacer esta temporada ya es para tomar nota, atesorar y ayudará en el futuro a otros, como ejemplo: Con humildad y trabajo, también se puede.

 

 

Diez minutos en la cornisa

Tuvo razón Quesada con su queja airada y al aire. El espíritu del rugby y la pasión por el juego valen. También vale no callarse la boca ante una injusticia. Ben O’Keefe tuvo muchos fallos que fueron sumamente tendenciosos, hay que decirlo y nadie mejor que el Head Coach para explicarlo como lo hizo. De más está decir, coincidimos.

Sin embargo, Jaguares puedo evitar que eso fallos incidieran. Fue muy permeable en defensa en el final del primer tiempo y varias fallas individuales en los tackles y errores de reposición defensiva permitieron tres tries, que no debieron haber sido ni pasado en esos diez minutos fatales. Y sobre eso también hay que hacer hincapié, porque Jaguares cometió un solo penal en esa primera etapa. Excelente en esa faceta, fue un equipo permeable, lento y muy fuera de sincronía en la segunda parte de esa etapa inicial. Y eso y no el arbitraje de O’Keefe fue lo que le costó el partido.

Tras el encuentro pasado mencionamos lo confortable que está Jaguares cuando tiene que ir de atrás y hay que hacer un esfuerzo extra o doble. Para Jaguares, esa es una condición de seguridad y así fue una vez más. Primero, el equipo de Quesada se plantó en cancha con una buena gestión y orden defensivo. Sus pelotas propias fueron bien gestionadas en el arranque de cada fase pero después, o bien la falta de paciencia o la ansiedad por ejecutar otro plan con los cajones o las patadas al medio de la cancha para devolverle la pelota a Highlanders, no parecieron la mejor opción. Tal vez si, en algún momento del inicio, sirvieron para probar zonas débiles del local con Tevita Li como target, porque no es un gran receptor, pero después, se hizo evidente que eso se convertiría en un paseo por una delgada y peligrosa cornisa.

Y caminar por la cornisa no siempre es buena idea contra equipos kiwis y menos, contra equipos que se desenvuelven con sobriedad en la lucha dura en el frente, como Highlanders.

Tackles errados significan tries en contra y esos tackles errados, en esos tries fáciles de Highlanders en diez minutos (desde el minuto 30 al 39) llegó la ráfaga de diecisiete puntos en contra. Una barbaridad de diferencia a favor del local por lo que había sido el desarrollo del partido hasta ahí.

Repetimos: un solo penal en contra en 40m para un equipo que suele cometer muchos, era una marca sensacional. Por eso, resulta al menos sorpresiva la permeabilidad en defensa, en ese lapsus de doce o trece minutos en los que el local, sin demasiado esfuerzo, se metió dentro de la defensa argentina con muchas facilidades y tomó la delantera .

Uno de los grandes generadores de esos desacoples y desajustes defensivos, fue la velocidad de Aaron Smith para pasar la pelota, para estar un segundo adelantado a todo y para lanzar bien plano a sus receptores -por un lado- y una buena primera etapa de Ioane, el apertura que hizo bien las cosas, que fue sobrio en la conducción y que hizo que la figura de Lima Sopoaga quedara muy lejos allá en el tiempo. En contrapartida, Highlanders hizo extremadamente lentas muchas pelotas de Jaguares y complicó el trabajo de Ezcurra y Díaz Bonilla, que se entienden de memoria y que aún bajo esa condición de presión extrema de sus rivales, se las arreglaron bien para no perder el comando del equipo.

La otra cara de Jaguares fue ese segundo tiempo. Muy vertical (más vertical, en realidad), más potente, más determinado a meterse dentro de la defensa rival, con un juego directo, sacó más réditos y fue ese equipo que en ataque es peligroso, con dos baluartes como Kremer y Moyano, que cada uno a lo suyo, son jugadores con enorme influencia en el equipo.

Llegamos así, con un try de cada uno de ellos, bien generados ambos, a los últimos veinte minutos que hizo referencia Quesada y que vimos todos. ¿Cómo puede ser que un equipo que había cometido sólo un penal en los 40 iniciales, en la segunda etapa haya hecho diez y siete de ellos, en esos últimos veinte? Rarísimo.

No tiene caso profundizar en eso, porque ya pasó. Lo que se puede cambiar y deberá hacerse es esa permeabilidad que fue evidente en la primera línea defensiva. Fallar nuevamente ahí contra Hurricanes puede ser aún más perjudicial.

No hay mención a los nueve cambios desde el arranque, al debut de Lucas Paulos y a que hubo en el pack inicial tres jugadores de Los Pumitas del 2017. Lo hacemos ahora. Hemos naturalizado esta situación y eso es una buena, gran noticia.

Lamentablemente, Jaguares se vio obligado a correr de atrás en un partido en el que no debió hacerlo y lo hizo por fallas propias. Y ayer también, tuvo que remar otras situaciones. A resolver entonces, las que se pueden resolver.

Gardel, Lepera y todos los guitarristas

Es curioso cómo el argentino, el seguidor del rugby, acomoda su discurso de acuerdo a si Jaguares gana o pierde. Es enorme su alabanza si juegan como jugaron ante Sharks, como alta fue la pira para quemarlos a todos después de Stormers. Esa horda que se pseudofanatiza con el Super Rugby, con el exitismo como bandera, debe haber festejado hasta el cansancio y ya pide título. No hay menos.

Cuando pierden, a Jaguares y Gonzalo Quesada los pasan por el tamiz. Unos son Los Pumas a los que les gana cualquiera y el Head Coach no sabe de rugby porque viene de Europa y esto es otra cosa. Cuando ganan, Jaguares sí son Los Pumas y ahora van por el Rugby Championship y no los para nadie y Quesada es Gardel, Lepera y todos los guitarristas.

La mesura, en Argentina, es una rara avis.

Jaguares tuvo, ante los Sharks del bocazas Robert Du Preez Sr., una actuación superlativa, de las mejores sino la mejor de todos los partidos jugados en el Super Rugby hasta ahora. Con algunos altibajos y desconcentraciones promediando la primera parte, pero todo el resto fue sólido, concreto, demoledor. Fue un statement defensivo y una lección de oportunidad ofensiva.

En ataque, el equipo fue primero, oportuno y después letal. La defensa, que durante otros partidos había mostrado imágenes sinusoidales, ante Sharks otorgó una imagen pura, prístina y clara. Lo que anteriormente apareció por lapsos, en Durban fue homogéneo, consistente, durante los ochenta minutos.

A Sharks, ya se sabe, hay que confrontarlo. Si se los deja hacer, pueden causar mucho daño porque entre todos sus grandotes y su hábil fullback son capaces, después de percutir hasta romper, anotar. Con los delanteros y con los backs, los de Natal saben cómo imponerse a fuerza de ir e ir.

Jaguares, para desactivar esa táctica, debía tener la pelota y atacarlos. Hacer que su defensa se junte y después, rápido afuera a buscar por los costados. Eso, con la bocha. Sin ella, era irle muy fuerte arriba, meterle presión al Du Preez que juega como apertura y que no haya pases a Esterhuizen ni a Am, para que no le llegara firme a Mapimpi y menos que menos, a Bosch.

Y otra cosa que Jaguares debía modificar sí o si, era meterse en el berenjenal de los primeros veinte minutos de desconcierto, descontrol y penales evitables que había tenido, consistentemente hasta acá, casi siempre.

No sólo no los tuvo, sino que le estableció un parámetro a Sharks: te voy a atacar y lo voy a hacer haciéndote correr y te voy a acatar también con la defensa. El try de Cubelli primero y el de Matera después fueron bien distintos, pero producto de esos parámetros. En el try de Cubo, hay que observar la carrera magistral como apoyo por detrás de la defensa de Sharks. Ya era la figura de la cancha en ese momento y siguió en esa tesitura. La patriada de Matera fue a lo Matera. Siempre es a lo Matera.

Hubo, en medio de esos dos tries, ya lo dijimos, una filtración de Curwin Bosch que terminó en try para los locales (luego, con el partido resuelto, haría lo mismo para el segundo try de Sharks en la segunda parte). Ese aviso fue el iniciador de unos minutos (veintidós, exactamente) de inestabilidad en Jaguares. Dudas, fallas de manejo y vértigo innecesario generaron inconvenientes. Pero después del tercer try, el primero de Orlando, se despejó la niebla, se pusieron las cosas en su lugar y a partir de allí, todo fue para el equipo de Quesada.

Si el primer tiempo tuvo algunos desajustes, el segundo fue muy compacto, preciso, muy bien jugado, con enormes actuaciones. Kremer, Matera y Lezana fueron imposibles de controlar. Petti lideró. Creevy, cuando ingresó, hizo lo suyo con su maestría habitual. Miotti no se complicó, de la Fuente y Orlando fueron ese bloque central que todos esperamos que sea siempre y Moroni con su amor propio incansable y Boffelli con su talento reaparecido le dieron justeza a la ofensiva, impermeabilidad a la defensa y justicia al resultado.

Magistralmente manejado por Cubelli, el equipo se lució como nunca antes porque lo hizo con una idea cabal y concisa de lo que tenía que hacer, cuando lo tenía que hacer y como lo tenía que hacer. Fue respetuoso de lo programado y ahí se basó la clave: no hubo penales absurdos, no hubo desatenciones ni nada que se le parezca. Jugó imponiendo su ritmo, sin complicarse.

Jaguares ganó con autoridad. Con esa autoridad que dan los equipos convencidos de su plan de juego en la cancha.

Fue un paso importante, pero es sólo un paso más. Y lo que no hay que perder, como en un desfile es, justamente, el paso.

El día menos pensado

Fue un sábado increíble de cosas que no suelen ocurrir en el rugby internacional de elite.

Primero, en Dunedin, debían jugar Highlanders ante Crusaders. La matanza de las Mezquitas, que dejó 51 muertos en Christchurch (ciudad de la cual Crusaders es originaria) además de una ola de repudio a lo largo de todo el mundo, generó también que primara la cordura. Dicho partido, ambas franquicias decidieron suspenderlo. Que se hayan repartido los puntos es anecdótico.

Reds ganó a Sunwolves en la última jugada del partido, 34 a 31.

Roma.

Y no hablamos de la película mexicana, sino de la capital italiana.

Roma fue el escenario de una de las actuaciones más insólitas, más imperfectas, menos certeras de un seleccionado en este Seis Naciones. Lo que hizo el equipo italiano ante Francia casi que no se puede explicar. El paroxismo del error no forzado. Todo lo bueno generado por el conjunto de Conor O’Shea (equipo desprolijo, atolondrado, descontrolado) fue dilapidado una y otra vez, de manera sistemática, dentro de los veintidós metros de Francia o en el ingoal mismo. No dejaron errores por cometer. Exasperante.

Francia, cuatro ataques en todo el partido, tres tries. Una actuación cercana al espanto, sobrepasados en todas sus líneas, cometiendo una cantidad industrial de penales, una aberración táctica y estratégica de Brunel… sin embargo, Dupont, N’Tamack y Penaud salvaron las papas una vez más. Por ahora. Lo de Francia es más que preocupante.

A continuación, en Johannesburgo, Lions perdía 33-8 al final del primer tiempo ante Rebels. El equipo de Wessels no sólo era amplio dominador, sino que comprendió con un razonamiento claro, con una táctica adecuada, que lo mejor para hacer ante Lions es atacarlo, ser vertical, preciso y certero. Y meterle mucha presión a Elton Jantjies, claro.

Todo eso, pasó. Sin embargo, en un momento de la segunda mitad, Quade Cooper, Will Genia y cía creyeron que la faena estaba cumplida y en lugar de seguir aplicando la receta exitosa, le entregaron la pelota a Lions y tiempo y espacio a Jantjies. Lo que pasó a continuación fue que el local empezó a atacar a su rival, generó una catarata de tries hasta empatarlo en 33. Si ya era una proeza, con un penal en tiempo cumplido, Gianni Lombard le dio la victoria a Lions. Las lágrimas de Swys de Bruin, su Head Coach, en el festejo íntimo en su cabina, quedaron plenamente justificadas.

Un minuto tardó Gales en llegar al ingoal irlandés. Combinación kiwi, classy from Anscombe (un kick sobre la defensa de los backs irish) terminó con Hadleigh Parkes apoyando la pelota.

Desde ahí, Alun Wyn Jones y la tercera línea galesa fueron los encargados de ponerle techo a las aspiraciones irlandesas. Imposible de romper, la defensa de los de Gatland fue todo lo sólida, compacta y homogénea que tenía que ser para que ni Murray ni Sexton (completamente dominados y fuera de partido ambos) pudiera generar nada o nada bueno.

El botín y la puntería de Anscombe se encargaron del resto. Título, Grand Slam y récord para el Dragón, Warren Gatland y Alun Wyn Jones, un capitán extraordinario. Un jugador incomparable. Un título merecido.

Y para el final… ¿cómo explicarlo?

Inglaterra ganaba 31-0, dominaba placenteramente el desarrollo del partido en Twickenham. Elliot Daly incontenible. Jonny May, imparable. Tom Curry, inaccesible. Launchbury, Vunipola, Tuilagi, Farrell, Slade… nivel supremo. Cómodo e impertérrito, despacito construyendo su Calcutta Cup, el equipo de Eddie Jones se encaminaba a una goleada histórica.

Pero en escasos viente minutos, el resultado estaba 31-31 y si no era por Finn Russel y su pie fuera de foco, Escocia hubiera estado al frente por más margen aún.

¿Qué paso? Atacaron a Inglaterra de manera sostenida. Aprovecharon los errores defensivos de la blonda Albion (cantidad de tackles errados) y uno tras otro, fueron llegando los tries de Escocia, conforme las mandíbulas de los ingleses, de Eddie Jones y de John Mitchell llegaban al piso. Incrédulos, sin reacción.

En el minuto 77, Sam Johnson llegó al try, bajo los postes ingleses. 31-38 y una remontada sin igual, un comeback como no los hubo casi nunca en los últimos lustros, estaba por sustanciarse e iba a ser el segundo del día.

Sin embargo, una sucesión de penales escoceses terminaron, en el minuto 82, con George Ford, en el día de su cumpleaños, anotando el try primero y la conversión a posteriori para empatar un partido sublime.

De Gatland, Schmidt, Jones, Townsend, Brunel y O’Shea, ya hablaremos en la radio.

Hoy, que sea Alun Wyn Jones -el que pidió a su equipo “Think” en un momento del partido que lo requería- el que se lleve todo en el día menos pensado.

Corresponde.