Tú, yo, nosotros, ellos, todos. Ha sido emotivo, pero no se ha jugado bien.

Pues, parece que el asunto, la cuestión o el problema -si es que lo es- es dilucidar si los British & Irish Lions tuvieron un tour magnífico por Nueva Zelanda, o no.
Ya hablaremos oportunamente de los All Blacks. Como no siempre es fácil separar la paja del trigo en este fardo de opiniones de los que dicen o pontifican que si como los que no, y sólo por abrir el debate con quienes quieran o tengan siempre argumentos para debatir, ponemos algunas consideraciones para ser analizadas en contexto. Hay más, seguro, pero son las primeras que se nos vienen a la cabeza.

1. Claramente los turistas no llegaban como favoritos. Se vuelven con el pecho inflado de emoción, pero han jugado bastante mal, tan mal como lo han hecho los All Blacks, que sintieron la presión porque este evento representa un hito en la vida de sus protagonistas y la sintieron. No se jugó bien al rugby, salvo destellos.
2. Steve Hansen no tuvo problemas en el primer test de la serie para imponer su juego. Una actuación convincente de los All Blacks dejo por un lado a Gatland al borde del ridículo y a los jugadores en un cúmulo de críticas. Los Lions jugaron en Auckland un rugby de poca calidad y fueron superados sin inconvenientes por una diferencia que debió haber sido más amplia inclusive. Peter O’Mahoney pagó los platos rotos de ese partido. Gatland no lo tuvo más en cuenta.
3. El segundo partido en Wellington tuvo condimentos que fueron la expulsión de SBW, la no expulsión de Vunipola, la jugada del final con polémica (porque podremos discutir mucho, pero la polémica existió) y una victoria de Lions que llegó por obra y gracia del esfuerzo de algunos jugadores que rindieron en alto nivel individual: Jon Davies, Tahdg Furlong y sobre todo, Sean O’Brien y Alun Wyn Jones.
4. Para el último Test, Gatland hizo más de lo mismo. Abusó de la seguridad de Murray con los cajones y no usó como pudo hacerlo al doble pivot para atacar más por el lugar más débil de los All Blacks: por el centro de la cancha.
5. El partido -la Serie- se iba a definir en el piso, como todos. Porque ese es el escenario central, el breakdown y cómo, quiénes y con cuántos se resuelve: quién es más rápido y está más atento para hacer el mayor daño con el menor desgaste posible y allí, en eso, los Lions fueron mejores.
6. Falló mucho B&I Lions en las formaciones fijas. Una barbaridad, en lo que se suponía su mayor fortaleza.
7. Será la casualidad, pero en el único test arbitrado por un referee del Hemisferio Sur (Peyper), los B&I Lions pasaron serios problemas. En los otros dos, fue al revés. Y si lo del segundo partido fue flojo en arbitraje, lo del tercer test…
8. Que Itoje esto, que Itoje lo otro: que es un gran jugador, si, pero al lado de lo que ha hecho Alun Wyn Jones (con 9 Test seguidos en los Lions) le falta todavía mucho carretel por gastar. La expectativa superó a su juego. Lo hizo bien, pero no fue el redentor de los Lions, ni muchísimo menos.
9. Furlong, O’Brien y Davies, tres fuera del hype mediático, fueron los mejores de los B&I Lions en la serie.
10. ¿Cuántas veces más en el año veremos a los All Blacks perder tantas veces la pelota, tantos turnovers y problemas en el manejo?

Hablamos de Los Pumas y cuando crecer, es poder

Los Pumas son un equipo de presente y de futuro. Parece una obviedad pero no lo es, hay un conjunto de jugadores maduros y compactos que forman el grueso del equipo que disputó el Rugby Championship y hay un grupo de jugadores muy jóvenes a los cuales se les ha dado, desde el cuerpo técnico, la oportunidad de entrar a formar parte de Los Pumas.

A estos jóvenes les hemos visto crecer en los equipos que conforman esa estructura creada para surtir de jugadores al equipo absoluto. La gran ventaja es que estos jugadores se conocen, han competido y crecido juntos y por lo tanto no tendrán que pasar por ese proceso de ensamblaje cuando ya sean mayores. Es una ganancia absoluta de tiempo y rendimiento.

La llegada a la élite siempre resulta complicada y mucho más si desde el exterior juzgan a estos chicos con el mismo nivel de exigencia que si fuesen veteranos curtidos. Hay que ser congruentes, ningún equipo nuevo funciona a la primera, todos los procesos requieren una adaptación y no es lo mismo jugar contra chicos de edades similares que contra jugadores profesionales maduros y curtidos en ligas profesionales de alto nivel.

Lo hemos dicho en otras ocasiones, para valorar en su justa medida el trabajo de Los Pumas hay que conocer a los rivales en profundidad. Es el trabajo de los técnicos y también debería de ser el trabajo de los comentaristas, analistas y periodistas que acercan a los aficionados sus opiniones.

Los conocimientos sesgados crean opiniones sesgadas y posturas radicalizadas sin argumentos reales.

La victoria de Los Pumas ante Francia es el triunfo de un proyecto de futuro y también es la consagración del cuerpo técnico que esta semana cerró definitivamente la puerta del pasado y que se dedica a mirar al presente y al futuro.

El proyecto y el juego eran y siguen siendo las claves. Nos hemos hartado de repetirlo.

Javier Señarís

Francia 13 – Los Pumas 18. Más que un triunfo, un logro

A veces es muy complicado escribir después de partidos tan resonantes como esperados y deseados, porque casi con lógica, uno tiende a exacerbar el triunfo sin advertir que la victoria, más que un triunfo, es un logro.

Resaltamos «logro» y no «triunfo» porque son cosas diferentes.

En este caso en particular, y desde este espacio, se ha venido explicando sistemática y permanentemente que la idea de Daniel Hourcade en particular y de la UAR en general era la de, a través del PLADAR, darle continuidad a una plan que apoye a una idea estructural y de juego que sea sustentable para el futuro del rugby argentino.

Esa idea, que se puso en marcha con los PampasXV primero, con los Jaguares luego y con Los Pumitas después, de alguna manera ve sus primeros logros serios hoy, cuando Francia cae en el Stade (otra vez, como siete años atrás) ante unos Pumas que son, en su enorme mayoría, fruto de lo «hecho en casa».

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Y eso es un logro. Lo que va a mediano y largo plazo, que surge de un proyecto, de la convicción en una idea y de llevarla a cabo sea con los intérpretes que sea, es un logro… Así se hubiera perdido hoy, no importaba. El logro ya estaba consumado más allá del resultado en sí.

Los Pumas dieron una lección de actitud, juego, inteligencia, paciencia y fiereza ante Francia y se dio otro paso, uno más, uno grande, hacia el Mundial.

Que sigan los logros, porque el verdadero éxito será (y es) nada más y nada menos que ese.

EA

Enviá Rugby al 2020 y entrá al Super Rugby

Una foto que dice mucho. Concluye una etapa y comienza otra nueva en el rugby argentino. Agustín Pichot y Carlos Araujo firman el contrato que pone a una franquicia argentina en el Super Rugby y además, la confirmación de Los Pumas en el Rugby Championship hasta el 2020.

Pladar, Rugby Championship y Super Rugby. Tan impresionante como extraordinario.

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«World Rugby». Así es la nueva identidad del rugby mundial. ¿Qué les parece?

Nuevo isologo, nueva identidad general. Renovación a menos de un año para el Mundial, la ahora ex IRB decidió que era un buen momento para cambiar la imagen corporativa.

El rugby, el deporte con más cambios en lo que va del siglo (y del anterior, también) se aggiorna a la nueva era también desde lo visual.

¿Qué les parece el cambio?

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Mucho, pero mucho más que una simple victoria.

Como bien aseveró Javier Señarís (@rutgerblume) «Italia jugó con lo mejor disponible y no tiene más. Los Pumas jugaron con la base misma de lo que pueden tener» y es imposible estar más de acuerdo.

Se terminó jugando con 14 jugadores salidos del PLADAR (todos, salvo Agulla) y apegados a una idea que puede salir muy bien, regular o mal por momentos, pero que es siempre la misma y sobre la que se va a seguir trabajando para bien del equipo.

Los Pumas dieron un paso más hacia adelante.

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Foto: Facundo Isa es tackleado por dos rivales. Gran partido del juvenil santiagueño (Crédito: UAR)