Pantalones largos

Por Eugenio Astesiano

Resulta un tanto extraño que, para una categoría en la que se supone hay que disfrutar de un rugby que los ve adolescentes por última vez, con esa frescura y desparpajo para jugar -que es lo que los lleva a ser destacados- haya que felicitarlos simplemente, por ganar.

Si ese fuese sólo el punto, pues, estaría mal.

Lo que siempre ocurre en los contextos de victorias y derrotas -al menos en este caso- pasa por el cómo y no tanto por el qué.

Los Pumitas ganaron con la autoridad que se suponía este equipo traía impresa pero que había resultado esquiva. Y por eso, dieron un indudable paso adelante luego de dos presentaciones plagadas de nervios, dudas, errores no forzados, penales evitables, alto porcentaje de tackles errados y otras situaciones que, claramente, no se identificaban con ellos. Es que estos chicos no juegan así y no estaban representándose a sí mismos con los partidos ante Gales y Fiji. Y habiendo jugado con más poder ante Gales que ante Fiji. Por eso, ante Francia, el equipo regresó a su eje, del que se había corrido.

Los Pumitas volvieron a ser ese equipo con aplomo, concentración y una encomiable actitud para defender con ahínco todas las ocasiones y situaciones en las que tuvo que hacerlo ante Francia, actual defensor del título y hay que decirlo, un gran equipo que pecó un poco de soberbia al no poner a su mejor alineación de entrada.

Los chicos argentinos demostraron que el “cómo” en la construcción de la victoria tuvo mucho que ver con el “cómo” se generó juego e impacto en la distribución y utilización de la pelota.

Hubo más protagonismo de los que se suponía tenían que ser más protagonistas y hasta ahora no lo habían sido, o no tanto: Mateo Carreras, Bautista Pedemonte, Manuel Bernstein, Juan Cruz Pérez Rachel, Joaquín de la Vega Mendía, entre otros que levantaron la mano y dijeron “acá estamos”.

Pero si hubo un jugador diferencial, fue el capitán. La actuación rugbística de Juan Pablo “Tito” Castro fue magistral. Pero fue la cabeza fría, la capacidad de liderazgo, de conseguir devolverle a Los Pumitas parte de la calma perdida en la vorágine en la que Francia los sumió (pasajes en los que el conjunto galo tomó la iniciativa) fue, en ese lapso y desde entonces, la figura de Castro la que asomó en toda su dimensión.

Todos los tries de Los Pumitas tuvieron algo diferencial, único. La corrida -ya patrimonio universal- de Gallo. El de Gonchi García después de una jugada genial, el de González después de otra jugada fabulosa, el de Dimcheff con ese maul dominante, el del propio Tito Castro en un slalom solitario…

Los Pumitas dejaron hoy la adolescencia. El partido ante Francia, a modo de sastre, les proveyó los pantalones largos que estaban reclamando y por derecho propio.

Ahora es entonces cuando arranca todo. De cero. Una vez más.

Rock and roll, baby

Por Eugenio Astesiano

Gonzalo Quesada consiguió para Jaguares lo que todos antes soñaron conseguir, pero por diferentes circunstancias, no pudieron. Lo señaló él mismo en la Conferencia de Prensa post partido.

La cara del Head Coach de Jaguares mezcla satisfacción, alegría, cansancio, jet lag y planificación. Y rebosa confianza porque sabe que cada paso que se ha dado ha sido mérito de su staff, de los jugadores y también propio. Todos los pasos han sido firmes. Hizo algo que los entrenadores de hoy día no hacen, que es mantener su palabra. Dijo que iba a rotar en los últimos ocho partidos y que la rotación se iba a mantener sin importar el resultado. Tal es la confianza que rebosan todos que, en un equipo que de los últimos siete partidos ganó seis, lo normal sería “equipo que gana no se toca” y no sólo tocó, sino que además fue puesto en tela de juicio por eso.

Conviene aclarar y traer a la memoria que hubo dedos alzados, quejas apresuradas y obviamente apareció el murmullo nada descuidado, que ponía en duda su capacidad. Acá, en Argentina y también afuera, Jaguares ya estaba condenado. Hasta Midi Olympique señalaba ofertas del Racing 92. La temporada del Super Rugby, allá por la semana 7, cuando el equipo llevaba dos victorias y cuatro derrotas, parecía estar perdida.

Ni Quesada, ni Bordoy ni Manasa Fernández Miranda se dejaron amilanar por las críticas. El equipo siguió entrenando en paz, en calama, sin fisuras y convencido del norte a seguir. Y también para destacar es que es semana a semana, el equipo empezó a arreglar esas molestas falencias puntuales del inicio. Los penales evitables, los errores no forzados, el scrum, el porcentaje de tackles completados, la confianza para cerrar cada encuentro… de a poco, todos los instrumentos empezaron a sonar más afinados, en tempo y con todos los músicos -los nuevos y los que ya estaban- leyendo la partitura (simple, sencilla, sin pomposidad barroca) e interpretándola con claridad.

Desde entonces y aún con la derrota ante Highlanders en Dunedin, el equipo juega a su manera y al que le toca, le toca y no importa ni siquiera dónde le toca hacerlo. La música suena. No es siempre la misma. A veces es Heavy Metal (como ayer ante Sharks). Otras veces es Blues (como ante Bulls en Pretoria), otras veces es Punk (ante Hurricanes en Wellington) o Grunge (en Australia). Y en todas sus versiones suena muy bien.

Dijimos Heavy Metal y ayer Jaguares fue Metallica. El equipo fue claro y concreto. Poderoso, lírico y a la vez, ajustado a lo que pedían de afuera. Un pack abrasivo, tackleador como pocos y dominador en el contacto como nunca antes ante un similar de Sharks que necesitaba ganar con bonus para asegurarse los playoffs. Impresionante lo de los ocho delanteros argentinos que dieron una cátedra de dominio y concentración. Lo de Leguizamón, para poner en un cuadrito.

Cubelli, nuevamente en un nivel excelso, dominador de los acontecimientos y Díaz Bonilla, jugando tan enfrente de la marca que le hizo un nudo a Robert Du Preez, padre e hijo.

Y la tarde de Boffelli. La tarde que necesitaba el fullback para cambiar el gesto adusto que lo acompañó hasta ayer y que transformó en mueca de alegría sin llegar a ser sonrisa. Pero enhorabuena para el talentoso back que coronó una faena sensacional y no sólo por los tries, por las asistencias y por el cambio de posición cuando salió de la Fuente, que pasó a ocupar el lugar de Orlando como 13 y el tucumano, el de 12 y capitán.

No hubo faceta de juego ayer (sólo los envíos a los palos, donde las fallas fueron evidentes) en la que Jaguares haya mostrado errores.

Queda Sunwolves el viernes. Quedan los playoffs como locales (también un viernes, casi seguro). Queda bastante aún y queda poco al mismo tiempo.

Que la banda siga tocando entonces. Y que siga sonando así.

Primer paso dado y ahora, de a uno por vez

Por Eugenio Astesiano

Jaguares clasificó a playoffs dos fechas antes del final de la temporada regular. Punto. Eso debería ser motivo de enorme alegría, y lo es. Además, ya cosechó -faltan jugar ante Sharks y Sunwolves- más puntos que en las ediciones anteriores en la competición y por supuesto, más puntos que el año pasado, que fue cuando más había tenido.

Jaguares -Gonzalo Quesada y su Staff- creyeron en sus jugadores y dispusieron una cantidad poco acostumbrada de modificaciones partido tras partido en esta gira. Y no… no era novedad, porque dijo que lo haría en la última conferencia de prensa en Vélez antes de partir a Oceanía, un mes atrás. Lo que pasa es muchas veces, en lugar de escuchar al entrenador, los que preguntan tienen oído selectivo y así divulgan después…

¿Playoffs concretados? Correcto. ¿Gran gira? Si. ¿Funcionó la estrategia? Por supuesto. ¿Se cerró con un buen partido ante Reds? La respuesta es no.

Así y todo, con dudas y fallas en la conducción, con un equipo que entró en la propuesta enmarañada de Reds y que se complicó solo en la salida de campo rival, que devolvió la pelota con patadas poco certeras, que cayó en la trampa táctica de los de Queensland para complicarle el traslado y manejo a Ezcurra y Díaz Bonilla (se lo vio frustrado consigo mismo cada vez que el destino de la pelota no era el buscado) y, con esa espada de Damocles más la mucha presión del rival, con ese desorden importante, con esa falta de claridad, así y todo, se ganó con bonus. Lo que no tuvo en el juego, Jaguares lo tuvo en la calma y madurez para imponerse en un partido que no las traía todas consigo.

Atención: mucho se lo deben a Santiago Carreras que hizo dos jugadas individuales que fueron las llaves de apertura y cierre del partido. Dos tomas de decisiones y ejecuciones impecables para un jugador que el año pasado, a estas alturas del año, lucía la 15 con Los Pumitas en el Mundial de la categoría, en Francia.

Si algo había claro era que Reds no iba a ser un paseo por la rambla de Brisbane. Iba a ser un hueso duro de roer en el Suncorp porque sus últimos partidos, si bien los perdió, todos fueron por un margen bastante corto en un equipo que es joven, un tanto inexperto, que tiene por ende mucho futuro y que usa sus recursos limitados y los usa bien o de la mejor manera que puede. Siempre complica. Así, genera partidos muy ásperos. Ante Jaguares, Kerevi, Higginbotham, Tupou, Hegarty, Scott- Young y MacDermott, se las arreglaron con creces para complicar a más no poder a Jaguares que tuvo que recurrir a los pesos pesados de manera temprana en el segundo tiempo. Esa fue otra de las grandes decisiones y aciertos tácticos de Quesada.

Cuando ingresaron -temprano- Kremer, Matera, de la Fuente, Vivas, Montoya y Pieretto el equipo tuvo un renacer a pura potencia y esa marcha adicional fue vital para sentar posiciones. Nuevamente, un gran partido de Creevy desde el juego y el liderazgo y de Julián Montoya después. Parecen ser el complemento perfecto uno del otro y está claro que ambos entienden a la perfección sus roles.

Hay mucho en la columna del haber y casi nada en la del debe para Jaguares tras esta gira, que era bastante más complicada que la del año pasado. Ahora Sharks no es el partido a matar o morir. Es un partido más y Quesada tiene que analizar qué conviene: ponerle todo a los de Du Preez y rotar ante Sunwolves, o al revés.

Cuestión de esperar nomás. El primer paso ya se dio. Ahora es de a uno por vez.

Foto crédito: Jaguares/ Stephen Tremain

Se ve y se nota

Por Eugenio Astesiano

Nuevamente, Jaguares venció en Australia una vez más. Y una vez más, a Waratahs. Y una vez más también, con sufrimiento autoinflingido por espacio de quince largos minutos. Sin embargo, el aplomo, la claridad, la lucidez, la táctica aplicada y la estrategia general resultaron exitosas. Mérito del Staff, pero mucho de los jugadores. La experiencia en el Super Rugby empieza a curtirlos.

Las reacciones en Argentina sobre todo y en los países de Sanzaar también, no se han hecho esperar ni bien se confirmó que Jaguares, y tras su victoria, quedaba como líder -y en solitario- de la conferencia sudafricana con sólo tres fechas por delante. A Quesada y compañía le quedan Reds -allá- y después Sharks y Sunwolves, ambos en Vélez.

Típicas reacciones en Argentina pre y post partido, versión uno: “ahora que ganan y ganan, Jaguares son Los Pumas y claro, es un seleccionado, cómo no va a ganar. Las otras franquicias no son seleccionados...”
La versión dos le mete una variante: “¡Los minutos de estos jugadores! Juegan un montón de minutos… van a llegar rotos, reventados, cansadísimos (al Mundial)…
La versión tres es un poco más compleja, porque mezcla desidia, desconocimiento y busca generar confusión al hacer conclusiones tan erróneas como irrelevantes que los que las leen, subidos al pony de la ignorancia como los que las escriben, avalan y repiten: “Quesada mete un montón de cambios de un partido a otro, ¿tantos cambios? Es un signo de debilidad… el equipo se resiente en su estructura…

Esto habla de todos.

Este 2019 es año de Mundial y basta revisar lo que ha pasado en años mundialistas, cuando el desarrollo del torneo es diferente al de otros años. Por eso, ojo con Reds y Sharks. La subestimación de estos partidos es un peligro latente. Contra Reds, Samu Kerevi es su carta de presentación, es el jugador en que basan su ataque y carta ganadora. Pero sobre todo, ojo contra Sharks, que es contra quien hay que concretar un triunfo que tiene que ser inapelable. La diferencia de puntos hoy entre el último de la Sudafricana -Stormers- y Jaguares es, con quince puntos en juego, de tan sólo 6. Con la paridad que hay, es la nada misma. Y con las ventajas que supone salir primero en la Conferencia, de más está decir lo que significa jugar contra un rival directo.

Cada partido de esta gira por Oceanía parece haber dejado enseñanzas aprendidas del partido inmediato anterior. Y todos fueron plataformas superadoras del que los precedió. Este de Waratahs dejó algo más: la paciencia en momentos álgidos en ataque y en defensa y los pocos penales por offside, que son ciertamente los más evitables de todos. Y un sólo penal en el primer tiempo, una vez más. El scrum no pasó sobresaltos, salió rápido por canal uno y a jugar afuera que es donde está la fortaleza de este equipo que sigue demostrando que también, jugar de pelota recuperada o contraatacar en transición defensa-ataque, es sumamente peligroso.

Por supuesto, contar con Tomás Cubelli y Ramiro Moyano en estado de gracia, también es un plus que hay que agradecerles. Pero atención, non ha habido jugador que no haya crecido en su rendimiento y en eso también, hay méritos de lo que le dan la confianza. Mea culpa en estas líneas para con Tito Díaz Bonilla. Le han dado esa confianza y ha respondido acorde y mucho más.

El debutante Lucio Sordoni no sólo cumplió en el rato que le tocó jugar, sino que además pescó la pelota de un partido que terminó con Waratahs a la búsqueda de dar vuelta la historia, que no había hecho demasiado por ello porque se tuvo que defender mucho -y lo hizo realmente bien- pero cuando encontró sus escasas oportunidades, fue a por ellas y obtuvo resultados. Eso y una nueva amarilla tienen que poner en alerta al equipo. Reds, el próximo rival, si bien cayó ante Chiefs, lo tuvo a maltraer en Hamilton y no se lo ganó de casualidad.

Jaguares tiene que ocuparse y no preocuparse. Tampoco, desenfocarse. Que se haya dado la lista preliminar para el Mundial y que inexplicablemente Gonzalo Quesada no vaya a ser de la partida en el Staff de Los Pumas, dejó atónitos y boquiabiertos a muchos. Pero como el entrenador tiene el apoyo de los jugadores y están todos encolumnados y convencidos de qué hay que hacer, eso es lo fundamental. Se ve. Y se nota.

 

Credito Ph. Jaguares

Ni casualidad, ni milagro, ni nada

Por Eugenio Astesiano

Viernes 11pm. Se hizo de noche de un día que empezó de noche como el partido y que de golpe, por obra y gracia de la paciencia, el orden y la convicción, se transformó en día. En uno brillante e inolvidable. En uno que marcará un hito y elevará la vara. Pero también en uno que no debe confundir ni a propios ni a extraños.

No fue casualidad ni milagro ni nada. Fue lo que fue. La victoria de Jaguares se dio en el contexto en el que el cómo y el cuándo se mezclaron en un blend perfecto.

La victoria de Jaguares se cimentó en la convicción llana y profunda de un equipo que sabe que no es menos que ninguno y que no es más que nadie. De un equipo riguroso en el contacto que cuando toma la iniciativa, consigue un quiebre y se mete en la defensa, es peligroso y, por eso, se anima a tomar riesgos que lo llevan a caminar por un filo que puede salir bien o mal, pero se anima.

No hay que dudar en decirlo: Jaguares le ganó a Hurricanes con autoridad. Jaguares le ganó a Hurricanes con aplomo, con sentido de la oportunidad, con presencia física y sin titubeos. Puso el lomo cuando había que ponerlo y supo usarlo cuando hubo que usarlo. El mismo lomo que levanta bolsas en el puerto es el que después se empilcha y sale a conquistar a la más linda. El mismo.

Pero atención, que nada es gratis. Hoy salió bien pero no siempre va a ser así. Hubo errores subsanados desde Dunedin, pero hubo otros.  ¿Si hubo errores? Si, varios. Lo que pasa es que pasaron de largo cuando la euforia de afuera se hizo carne, pero se logran ver cuando vuelven la calma y la mesura.

¿Penales? Muchos. Demasiados. Trece penales es casi el doble de los que hizo Hurricanes. ¿Tackles errados? Más del veinte por ciento. ¿Posesión? Cuarenta y tres por ciento. ¿Defensores vencidos? Dieciocho contra treinta y siete del local. ¿Quiebres? siete contra dieciséis.

Pero acá está uno de los factores claves: Jaguares hizo mucho -muchísimo- con lo justo y necesario. Fue eficiente como pocas veces. Ese es uno de los secretos de este equipo hoy. Con un liderazgo notorio de Gonzalo Quesada en la impronta, y de Jero de la Fuente adentro con la ayuda de los líderes, la calma y la intensidad justas bien balanceadas, entre todos han sabido interpretar la partitura, y suena bien.

En la lucha de los delanteros, hubo paridad. Se dieron de lo lindo y la defensa fue dura de ambos lados. Más de Jaguares, porque se tuvo que defender con fervor y a toda labor. La tarea de Creevy, Leguizamón, Lavanini, Petti, Matera y Ortega Desio fue de hierro en la contención de Aumua, Fifita, Savea, Kirifi y Toomaga Allen. Pero la gran diferencia, estuvo en los backs y es ahí donde la figura de Tomás Cubelli, Tito Díaz Bonilla, Jerónimo de la Fuente, Matías Moroni y Sebastián Cancelliere cobró relevancia y se hizo notar. En ataque ya se saben sus bondades, pero fue en defensa donde se hizo muy fuerte la presencia de todos.

Sin dudas, los backs de Jaguares supieron neutralizar las muchas amenazas de sus rivales. Laumape, Goosen, Jordie Barrett, Proctor, Lam… todos elite mundial de este deporte, fueron contenidos, con orden y sensatez en las formas. Eso hizo que TJ Perenara, sin su interlocutor habitual que es Beauden Barrett, tuviera menos repertorio, menos libertades y más exigencias.

En definitiva, hay que mirar, admirar y seguir. Sin dudas, la victoria de este equipo tiene que tener la alegría y felicidad merecidas, pero pide también, prudencia. Lo hemos dicho ya antes y lo repetimos: la mayor conquista del equipo será volver de la gira sin lesiones graves. Esta victoria no debe despertar encendidos sueños de playoffs, ni de campeones de nada. Hay que tomarla, aunque cueste, como algo que es natural que pueda pasar.

¿Es un triunfo importante? Muy. ¿Es un gran impulso anímico? Si.

Pero esto sigue, y falta. Falta bastante todavía, que recién estamos en mayo.

Diez minutos en la cornisa

Tuvo razón Quesada con su queja airada y al aire. El espíritu del rugby y la pasión por el juego valen. También vale no callarse la boca ante una injusticia. Ben O’Keefe tuvo muchos fallos que fueron sumamente tendenciosos, hay que decirlo y nadie mejor que el Head Coach para explicarlo como lo hizo. De más está decir, coincidimos.

Sin embargo, Jaguares puedo evitar que eso fallos incidieran. Fue muy permeable en defensa en el final del primer tiempo y varias fallas individuales en los tackles y errores de reposición defensiva permitieron tres tries, que no debieron haber sido ni pasado en esos diez minutos fatales. Y sobre eso también hay que hacer hincapié, porque Jaguares cometió un solo penal en esa primera etapa. Excelente en esa faceta, fue un equipo permeable, lento y muy fuera de sincronía en la segunda parte de esa etapa inicial. Y eso y no el arbitraje de O’Keefe fue lo que le costó el partido.

Tras el encuentro pasado mencionamos lo confortable que está Jaguares cuando tiene que ir de atrás y hay que hacer un esfuerzo extra o doble. Para Jaguares, esa es una condición de seguridad y así fue una vez más. Primero, el equipo de Quesada se plantó en cancha con una buena gestión y orden defensivo. Sus pelotas propias fueron bien gestionadas en el arranque de cada fase pero después, o bien la falta de paciencia o la ansiedad por ejecutar otro plan con los cajones o las patadas al medio de la cancha para devolverle la pelota a Highlanders, no parecieron la mejor opción. Tal vez si, en algún momento del inicio, sirvieron para probar zonas débiles del local con Tevita Li como target, porque no es un gran receptor, pero después, se hizo evidente que eso se convertiría en un paseo por una delgada y peligrosa cornisa.

Y caminar por la cornisa no siempre es buena idea contra equipos kiwis y menos, contra equipos que se desenvuelven con sobriedad en la lucha dura en el frente, como Highlanders.

Tackles errados significan tries en contra y esos tackles errados, en esos tries fáciles de Highlanders en diez minutos (desde el minuto 30 al 39) llegó la ráfaga de diecisiete puntos en contra. Una barbaridad de diferencia a favor del local por lo que había sido el desarrollo del partido hasta ahí.

Repetimos: un solo penal en contra en 40m para un equipo que suele cometer muchos, era una marca sensacional. Por eso, resulta al menos sorpresiva la permeabilidad en defensa, en ese lapsus de doce o trece minutos en los que el local, sin demasiado esfuerzo, se metió dentro de la defensa argentina con muchas facilidades y tomó la delantera .

Uno de los grandes generadores de esos desacoples y desajustes defensivos, fue la velocidad de Aaron Smith para pasar la pelota, para estar un segundo adelantado a todo y para lanzar bien plano a sus receptores -por un lado- y una buena primera etapa de Ioane, el apertura que hizo bien las cosas, que fue sobrio en la conducción y que hizo que la figura de Lima Sopoaga quedara muy lejos allá en el tiempo. En contrapartida, Highlanders hizo extremadamente lentas muchas pelotas de Jaguares y complicó el trabajo de Ezcurra y Díaz Bonilla, que se entienden de memoria y que aún bajo esa condición de presión extrema de sus rivales, se las arreglaron bien para no perder el comando del equipo.

La otra cara de Jaguares fue ese segundo tiempo. Muy vertical (más vertical, en realidad), más potente, más determinado a meterse dentro de la defensa rival, con un juego directo, sacó más réditos y fue ese equipo que en ataque es peligroso, con dos baluartes como Kremer y Moyano, que cada uno a lo suyo, son jugadores con enorme influencia en el equipo.

Llegamos así, con un try de cada uno de ellos, bien generados ambos, a los últimos veinte minutos que hizo referencia Quesada y que vimos todos. ¿Cómo puede ser que un equipo que había cometido sólo un penal en los 40 iniciales, en la segunda etapa haya hecho diez y siete de ellos, en esos últimos veinte? Rarísimo.

No tiene caso profundizar en eso, porque ya pasó. Lo que se puede cambiar y deberá hacerse es esa permeabilidad que fue evidente en la primera línea defensiva. Fallar nuevamente ahí contra Hurricanes puede ser aún más perjudicial.

No hay mención a los nueve cambios desde el arranque, al debut de Lucas Paulos y a que hubo en el pack inicial tres jugadores de Los Pumitas del 2017. Lo hacemos ahora. Hemos naturalizado esta situación y eso es una buena, gran noticia.

Lamentablemente, Jaguares se vio obligado a correr de atrás en un partido en el que no debió hacerlo y lo hizo por fallas propias. Y ayer también, tuvo que remar otras situaciones. A resolver entonces, las que se pueden resolver.

Cómodos en la incomodidad

El problema con las victorias es que así como ayudan a encarar la semana siguiente con otro ímpetu, también suelen cubrir algunas deficiencias que por ahí pasan un tanto desapercibidas. Jaguares dejó en ese punto bonus del final -que debió venir y no lo hizo- un punto muy importante y seguramente ahí se resuma buena parte del partido que, en definitiva, fue victoria sobre Stormers.

Por Eugenio Astesiano

Para los ojos atentos de Quesada, Bordoy y Fernández Miranda, ese punto bonus que no se obtuvo no sólo dejó a Jaguares sin la punta de la Conferencia Sudafricana, sino que además puso de manifiesto todas las penurias que trajo aparejadas la falta de una obtención clara -en primer lugar- y de calidad -en segundo término-. Si a eso se le suman los penales cometidos y a los errores no forzados, resulta que una cosa es la victoria en sí y la otra, el cómo.

Jaguares no debió sufrir como lo hizo. No debió depender de ese line robado por Petti a 5 metros del ingoal argentino en el minuto 82 para festejar. Jaguares debió haber sentenciado el partido con el try penal y la amarilla a JJ Egelbrecht en el minuto 71, cuando se pusieron 31-18. Ahí, debieron empezar a manejar el partido con otra “sensibilidad”, con más “cabeza” que con toma de riesgos.

Hoy, por momentos, pareció el partido ideal para que Miotti aprovechara las salidas desparejas en la marca de Stormers cuando el juego iba, sobre todo, de izquierda a derecha, pero el tucumano eligió pasarla a tomar riesgos. En algunos movimientos, pareció que ese “hueco” era el lugar a explotar. No se lo puede culpar, porque su pie fue fundamental para mantener a raya las aspiraciones sudafricanas. Sí, se le puede empezar a exigir que se suelte un poco más, que corra ese riesgo con pelota en dos manos y que se convierta en amenaza para las defensas rivales.

Sin embargo y más allá de esa situación sumamente puntual que elegimos poner de manifiesto para mostrar que Jaguares hoy estuvo más conservador cuando, de ser el dominador paso a ser el dominado tras ese auspicioso inicio del partido. Jaguares parece sentirse cómodo en la incomodidad de los partidos. Cuando la espada de Damocles baila sobre el cuello de la franquicia argentina, aparece ese ángel aparte que hace que el equipo salga airoso de situaciones complejas, como en la que se puso hoy en esos últimos tres minutos.

A excepción del try penal que otorgó Stormers -clarísimo- los dos primeros tries de Jaguares fueron muy bien armados, con Boffelli como participante estelar y asistidor. Matera primero y cuando no, Moyano, fueron los autores de las conquistas argentinas.  Después, lo que se vio distó de ser un derroche de prodigio de parte de los dos equipos. Ninguno hizo méritos suficientes para ser el claro mandamás. Hubo vaivenes y errores en ambos. Y entre los 30 jugadores, el más despierto, más metido, más inteligente, fue Tomás Cubelli, una vez más. El medioscrum argentino hizo su tarea con enorme prestancia, con una lectura buenísima de las situaciones, qué hacer y cuándo hacerlo, por dónde ir y con quién.

No le sobró nada a Jaguares cuando pudo haberse ido más tranquilo y relajado a Oceanía. El try de Senatla (cuando Stormers estaba con 14 y cuando además, el mundo entero intuía que esa pelota desde el scrum iba a ir por el ciego) metió una cuña de incertidumbre. ¿Por qué? porque los penales cometidos, la zurda de du Plessis primero y la diestra de Willemse después mantuvieron siempre a Stormers en partido. Ojalá eso y lo que le pasó a Crusaders ante Sharks deben ser lecciones aprendidas.

El Tour por Oceanía va a requerir de jugadores frescos -al menos- ante Highlanders y de jugadores enteros en todo sentido (físico y mental) para el resto de los compromisos ante Hurricanes, Waratahs y Reds, que son de una intensidad y peligros latentes muy fuertes. Por supuesto, es un tour que se inicia con una sonrisa tras los cuatro partidos seguidos con victorias. Lo que hay que evitar es que esa sonrisa cambie, porque perder no es el problem como tampoco lo es ganar. El verdadero problema es el “cómo” de ambas cosas.

Dueños

Sudamérica Rugby es el dueño de la Liga. Está totalmente organizada, programada, planificada, pensada y forma parte de un proyecto para desarrollar la región en los próximos diez años” aseguró Sebastián “Pino” Piñeyrúa, presidente de Sudamérica Rugby, en una extensa y esclarecedora charla con Hablemos de Rugby. En definitiva, eso hicimos: hablamos de rugby.

Por Eugenio Astesiano

Nosotros -las personas que estamos trabajando para el rugby en América- entendemos que es imperativo que exista un escalón de rugby profesional en la región entre el rugby de selecciones y el rugby de clubes que vaya colocando al jugador en ese lugar. Llegamos a esa conclusión por lo que nos viene pasando a todos, que es muy sencillo e historia conocida: seleccionados que no progresan todo lo que tienen que progresar y cuando lo hacen, es cuando el torneo del que están participando ya se termina, vuelven a sus clubes y cuando los volvés a convocar, sentís como que tenés que empezar de nuevo en muchas cosas” expresó el hombre de Pucarú.

Agregó que “A eso, se le suma del surgimiento de nuevas ligas, nuevas oportunidades y programas de alto rendimiento en las uniones. ¿Qué hicieron esos programas? Terminar de exponer a los jugadores buenos al mundo exterior. Los clubes de afuera los ven, y nos los quitan. En su gran porcentaje, para ligas menores, intrascendentes, donde los exprimen más como si fueran animales o un mero producto, que seres humanos. Entendimos que era hora y momento de hacer algo por el rugby de la región y por los jugadores a los que esto les está ocurriendo“.

Todo eso es una parte. Hay otra. “Además, cuando los querés usar para tus seleccionados, te ponen palos en la rueda. Es un desgaste increíble para todos, una fortuna en seguros y pasajes, y después se desquitan con ellos dándoles menos minutos de juego. Un círculo vicioso increíble en los que los jugadores pagan el costo de jugar por su país. Por eso, estamos convencidos que La Liga va a ser una excelente oportunidad para minimizar esta sangría y ver de qué forma podemos potenciar a los jugadores y ayudarlos acá. Queremos construir algo bueno, sacar y hacer lo mejor que esté a nuestro alcance en lo que es nuestra realidad“.

¿Los chicos que están hoy en la MLR (Major League Rugby) el año que viene entonces se vuelven todos para jugar la Liga?

Todos. Salvo alguno que quiera quedarse por algún tema personal… pero tenemos su compromiso y van a venir todos. Capaz si aparece algún club de la MLR y le ofrece una fortuna que es impagable para nosotros y elige quedarse… y bueno, contra eso no podemos hacer nada.

¿Entonces fueron a la MLR como parte de la preparación para el Mundial, para que tuvieran roce profesional con otras características y condiciones?

Si dejábamos que se fueran a Francia, nos comprábamos un despelote de novela. Eso fue lo que le pasó a Uruguay con Berchesi, con Leindekar, con Ormaechea… entonces, fuimos a la MLR, hablamos con las franquicias, les explicamos el proyecto y les preguntamos si estaban interesados en tener a nuestros jugadores bajo varias condiciones conversadas previamente. Y aceptaron.

¿Es factible que -al menos en Argentina- no presentaran ningún inconveniente si la Liga empezaba en 2021 en lugar de 2020? ¿Te consta eso? La desconfianza de este lado del Río de la Plata era real. Todo el mundo sabía que la Liga más temprano o más tarde iba a salir. Lo que no querían que pase es que los primereen y no les den la oportunidad de participar. En definitiva, ni Tucumán, ni Córdoba ni Rosario quieren que les hagan el “cuento del tío”.

… Puede ser. Pero atención: en mi cabeza, nunca dudé ni un segundo como presidente de SAR que la Liga iba a salir en 2020. Nunca. Lo tenía claro. ¿Por qué estoy totalmente tranquilo? Porque la Liga no depende de absolutamente nadie más que de mí en carácter de presidente y de los que me acompañan. Todo lo que necesitábamos negociar, ya lo negociamos. Si dependiera de otros, sé que me meto en líos. Entonces, cuando acepté presidir Sudamérica Rugby y esto lo podés hablar con los que me conocen acá en Uruguay y allá en Argentina, les dije ¿quieren que me meta acá, en este proyecto? Ningún problema, con una condición: si mando y nos dejan hacer. Y entonces todos en Sudamérica Rugby nos pusimos a trabajar fuerte. Somos un grupo muy grande de gente, todos detrás del proyecto, encaminados detrás de este objetivo. Con todos los dirigentes de todas las uniones representadas y los de las uniones en sí trabajamos codo a codo y en equipo para que la Liga sea una realidad el año que viene. Sin el esfuerzo de todos, no hay forma. El hashtag #SudaméricaCrece tiene que ver con eso. Porque todos trabajamos juntos para que así sea.

Evidentemente, en este lado de la orilla hubo entonces como cierta desinformación, al menos, hasta hace poco más de una semana atrás.

A veces, ni las propias estructuras tienen la información correcta, porque mucha gente sabe a quién accede uno, a quién accede otro… tal es la desconfianza que hay en estas cosas que son tan sensibles. Por eso, a veces no lo decimos o la decimos cambiada: si es blanco, decimos que es negro, porque sabemos que se va a filtrar. Del equipo argentino ya sabemos todo lo que necesitamos saber, cómo va a ser la primera franquicia, cómo va a ser la segunda, dónde va a jugar… todo. Hasta el entrenador. Ya está todo organizado. Tal vez ningún medio lo sepa, pero ya está todo. En Argentina trabajaron fuerte en apoyo a esta Liga y va a salir adelante con todos trabajando en conjunto para eso.

Entonces, las discusiones en este tiempo transcurrido, ¿en qué se basaron? Porque hubo idas y venidas.

Porque nos preguntábamos ¿Cómo hacemos para que La Liga sea buena?, ¿Cómo hacemos que funcione? Ahí empezaron las mayores discusiones. Para armar nuestra Liga, como ya dije, la teníamos que hacer por una necesidad imperiosa, pero eso nos ponía por delante un problema nuevo, relacionado en cómo hacemos para proteger a nuestros clubes, al rugby amateur. El 90% del tiempo de los últimos dos años, casi todas las discusiones, idas y vueltas e intercambios de opiniones entre los que estamos en la mesa giraron en torno cómo logramos eso (Liga) sin perjudicar esto otro (rugby amateur de clubes)? Entonces, fuimos pensando cómo minimizar determinados impactos -porque los podemos minimizar, no eliminar- y fuimos creando y construyendo esta liga de la mejor manera posible. La intención es cuidar y proteger lo máximo que podamos a los clubes, que son la gran fortaleza de nuestras uniones. Y contemplar la necesidad de chicos que, al entrar en programas de alto rendimiento, los metés en una máquina que, si no tenés nada para ofrecerles, se te van afuera.

¿Por qué Olimpia y la FeRuChi (Federación de Rugby de Chile) comunicaron ellos en lugar de Sudamérica Rugby que iban a ir con una franquicia cada uno?

Fue estratégico. Toda la Liga la tenemos planificada, área por área, paso por paso. Y no sólo va a salir bien, va a ser buenísima. Y todo lo que se está diciendo la gente, que no va a ser competitiva… que no va a tener buen nivel… Más, te puedo asegurar que si al campeón del Top12 de la URBA lo metés en esta Liga, sale sexto.

¿Cómo funcionará este sistema de franquicias?

Sudamérica Rugby es el dueño de la Liga y firmará un Tournament Agreement con determinadas uniones y le otorgará plazas para franquicias. Es lo que hace Sanzaar con el Super Rugby. Vas a participar, pero tener que cumplir determinadas condiciones: tenés que tener un estadio así y así, tus jugadores tienen que estar vestidos de esta manera, el naming sponsor va a ser este, el central broadcaster va a ser este, tenés tales derechos para tu territorio, cuando viaja un equipo a tu ciudad/país recibirlo con determinadas condiciones, ustedes van a viajar con estas condiciones… súper extenso. Lo que pretendemos es asegurar determinados estándares. Después, cómo manejes vos tu franquicia o equipo, mientras respetes lo que hay que respetar y está acordado con La Liga, es responsabilidad de cada unión.

Los jugadores, ¿de dónde van a venir o cómo va a estar conformado cada equipo? Va a haber fijianos, tonganos, samoanos… un tope de argentinos por franquicia no argentina, una cantidad limitada de jugadores del mismo club…

Sacamos la cuenta y vamos a necesitar entre 200 y 210 jugadores, más o menos. Argentina tiene acá en el país 50… 60 jugadores competitivos. Uruguay, ¿cuántos tiene acá? Ponele 15. Así fuimos haciendo las cuentas. Hablamos con la gente de World Rugby para que nos ayude a hacer un “combine” en el Pacífico con jugadores isleños y que de ahí salgan otros 30 jugadores, aproximadamente. Y vamos a hacer otro en Europa. Ahí (en el de Europa) vamos a convocar a los latinoamericanos -chilenos, uruguayos, argentinos, colombianos, brasileños- que estén jugando en ProD2, Federal 1, Federal 2, en Italia y España… vamos a llevar a los entrenadores que van a estar a cargo de las franquicias para que vayan, vean y elijan. Esa es otra de las fuentes para captar jugadores y sumar otro tanto para la Liga, y calculamos que otros 60 van a estar para pegarse la vuelta. Ya cerramos los acuerdos con World Rugby y tenemos las fechas y lugares donde se van a llevar a cabo. Queremos que los jugadores vuelvan, que jueguen en sus regiones, que estén cerca o más cerca de sus familias y que ganen más o menos lo mismo que en esos lugares, obviamente.

Entonces la Liga arranca en Marzo. Sí o sí.

No hay nada improvisado. Tenemos un programa para hacerlo. Sudamérica Rugby ya tomó la decisión de, en una primera etapa, hacer una liga de 8 franquicias. ¿Qué pasos va a dar? 6 franquicias que empiezan en 2020 y una expansión inmediata de dos franquicias más, con un tope para llegar a 10 en una planificación futura escalonada y en 2024 -no antes- vamos a hacer la siguiente expansión. Las 8 primeras empiezan en forma cuasi simultánea. ¿Por qué digo “cuasi”? Porque las que van a jugar en marzo de 2021, en 2020 van a jugar 3 o 4 amistosos y ya van a ir conformando sus planteles.

Entonces, van a tener contratados a los jugadores casi un año antes…

O no… porque perfectamente pueden hacer contratos temporales con jugadores para probarlos, para ver cómo se desempeñan y ya verán luego si hacen un corte o siguen con esos. Eso es decisión de cada franquicia. Olimpia, por ejemplo, tendrá 4 amistosos para 2020 para desarrollar el producto, para que tengan la posibilidad de hacer ensayo y error y tener todo pronto para iniciar en 2021.

¿Las franquicias son de las uniones o son independientes?

Cada unión puede decidir cómo quiere gestionar. Capaz en Chile es 100% privada y en Paraguay es mixta y en Argentina es un equipo que es 100% de la UAR o en Uruguay mixto… eso es potestad de cada uno. No creo que todos manejen el negocio de la misma manera.

Hablando de Chile… Ninguna de las personas con las que tuve oportunidad de hablar me dijo que Chile estaba ordenado.

No hablo de la Federación. Chile es Chile… Yo hablo de la franquicia para la Liga. Y en lo que a ella respecta, no hay nada desordenado. Va a ser de la Universidad Católica y tiene el apoyo que tienen que tener. Hay un respaldo institucional muy fuerte del Comité Olímpico Chileno, ellos están a favor de la idea. Para esa franquicia van a usar entre 8 y 10 jugadores chilenos de su programa de Alto Rendimiento, Pablo Lemoine está trabajando codo a codo con ellos, con la cabeza puesta en este proyecto… por cierto, el Comité Olímpico Chileno es el dueño del CDO, que es el canal que transmite los deportes allá… tienen su formato armado. La franquicia de Chile está sólida.

¿Cada unión financiará su propia franquicia?

Si, pero con ayudas. La Liga va a centralizar algunas cosas, algunos derechos y los repartirá como corresponda. Va a haber apoyo de World Rugby para desarrollarla en una cantidad de aspectos -los combines, una academia, los árbitros, los TMO, los paneles judiciales- ahí, tendremos apoyo central. Todos los árbitros y oficiales de partido van a ser profesionales. También va a haber sponsors centralizados.

¿Se televisarán todos los partidos por cable o algunos partidos serán sólo por plataforma de streaming?

Habrá un broadcaster centralizado para que todos los partidos salgan por ahí, y probablemente los derechos de algunos partidos los tengan algunas uniones en particular. Un ejemplo… por ahí el día que jueguen las dos franquicias uruguayas, además de ir por el broadcaster centralizado, capaz queda liberado dentro del territorio uruguayo para ir por canal abierto para llegar a más gente.

¿Puede haber double header en el Charrúa un viernes, por ejemplo?

Puede ser un doble header de repente para ahorrar costos y convocar más gente. Pero eso no va a ser siempre así. Vamos a ir con Nacional y Peñarol, que son dos marcas muy fuertes. Queremos llegar a más gente y popularizar el deporte y creemos que esas dos marcas nos va a ayudar un montón, porque están completamente instaladas.

¿Cómo lo va a hacer Brasil?

Por supuesto que lo tengo claro, pero tengo claro lo que me aseguran que van a cumplir en el Tournament Agreement y que no me van a fallar en la Liga, ni los que estén basados en San Pablo ni los de Florianópolis. Las cosas logísticas y operativas de Brasil, no me meto, ya es problema de ellos.

¿Y lo de Argentina, cómo va a ser?

Ahí tengo que ser educado y dejar que lo de Argentina lo diga la UAR. Si cumplen con el Tournament Agreement y deciden jugar en Tucumán, Córdoba, Rosario o Buenos Aires, bueno… eso ya será decisión de la UAR. Por supuesto, hay un deadline como en cualquier certamen para informar dónde van a ser los partidos.

¿Se puede rotar de sede?

Si, se puede rotar. Eso es una decisión UAR.

No hay que correr antes de caminar

Por Eugenio Astesiano

Desde que se avizoró la posibilidad y se empezó a bosquejar la existencia de una “Liga Americana” allá por enero de 2018, hubo siempre caras de asombro por lo que significaba un paso así en la región. Rugby profesional 100%. Sin embargo, luego de una presentación en el marco de una reunión de Sudamérica Rugby en aquel lejano enero, finalmente el proyecto vio la luz en sociedad, con bases sólidas al menos desde el marco teórico que se daba dos años para ponerla en funcionamiento.

De esos razonables veinticuatro meses previstos originalmente, ya pasaron dieciséis. Y todo indicaba que pasarían los ocho próximos y la Liga no iba a estar activa. Nadie en las altas esferas de SAR -hasta hace al menos dos semanas atrás- se atrevía a dar alguna garantía.

Es más, la preocupación semanas atrás fue in crescendo, tanto que se encendieron algunas luces de alarma cuando este medio comunicó que la Liga no se iba a jugar en 2020. Hubo llamados para preguntar cómo sabíamos eso, cómo lo habíamos averiguado porque eso “lo sabían unos pocos”.

Hasta el martes pasado, la cosa no estaba clara, pero a mediados de semana, todo se precipitó. Reunión en Buenos Aires, Asamblea de Sudamérica Rugby en Asunción y como siempre, el teléfono rojo a fondo. Luego de eso, todo salió casi como por generación espontánea, un poco a las apuradas y seguro, no de acuerdo a lo pensado originalmente. El comunicado de hoy de SAR asegura que se inicia en marzo de 2020.

En principio, dos franquicias brasileñas, dos uruguayas, una de Argentina y otra que todos quisieran que fuera en Chile, pero Chile está complicado política y deportivamente -así está desde los últimos diez años al menos- y hoy nadie sabe a ciencia cierta dónde va a estar esa sexta franquicia. “No sabemos dónde, pero no va a ser Argentina” expresó una fuente con raigambre regional. Si hubieran tenido precisiones, el comunicado hubiera sido muchísimo más específico.

Aquella presentación de enero de 2018 tenía toda la información necesaria. Los costos -en dólares-, las posibles sedes y franquicias, la composición de planteles y staff en números y sin nombres, la parte logística… Todo. Y todo tenía un sustento, al menos desde el marco teórico.  Por supuesto, también tenía sus puntos débiles, pero ninguno de los que en aquel momento tuvo la chance de ver esa presentación señaló que eso que veían, era irrealizable. Por el contrario, tenía viabilidad y cierta lógica. Por primera vez, visos de seriedad para llevar adelante un proyecto de expansión profesional rugbístico a escala sudamericana. En términos numéricos, un millón de dólares aproximadamente por cada franquicia no parecía ser algo exorbitante.

Claro… para enero de 2018, el dólar en Argentina cotizaba a $18 y hoy está a bastante más del doble. Ese es un “detalle” que no se puede pasar por alto. Pero en ese momento, la plata no era un problema, o no parecía que fuera a serlo.

La URU no perdió el tiempo y con su nuevo presidente Pablo Ferrari a la cabeza, contactó a dos instituciones, emblemas orientales, que podían darle visibilidad y apoyo: Peñarol y Nacional. El “Manya” y el “Bolso” picaron en punta para “ceder” sus marcas y hacer que las dos franquicias uruguayas propuestas tuviesen esa representación, de una llegada directa al corazón del pueblo charrúa, tan futbolero como el argentino. Una muy alta fuente de la URU, consultada en enero pasado por cómo iban los avances de la Liga en Uruguay con este tema, aseguró que “tanto Nacional como Peñarol dieron su palabra para estar como marcas. Firmado, no hay firmado nada, por ahora. Ningún documento, ningún papel. Todo ha sido de buena fe y esperamos que se mantenga el acuerdo de palabra logrado”.  Consultado el propio Ferrari, nos explicó que “Nacional y Peñarol nos dieron el visto bueno para explorar la posibilidad”. Insistimos en saber si Nacional y Peñarol habían efectivamente firmado los contratos para asegurarnos además si alguna unión provincial argentina había ido a consultarles sobre cómo habían encarado la relación con los clubes de fútbol. La respuesta, concreta y escueta, fue “Eso es confidencial. Disculpas”.

En todas partes del mundo, el miedo no es zonzo. Más, en Argentina. Ante la ausencia de un Campeonato Argentino de Mayores que les permita a las uniones provinciales argentinas sacarle el máximo jugo a sponsors que alimentan sus alicaídas economías, la opción de intentar “meter un pleno” con una franquicia en la Liga, parecía y sigue pareciéndoles la mejor y más potable opción. Además de Rosario, Tucumán y Córdoba fueron las que picaron en punta y pusieron manos a la obra para acceder a una franquicia en La Liga. En mucho menor medida, Cuyo también.

Pero la “Súper Liga Sudamericana de Rugby” está aún, como se puede advertir, en pañales y eso, siendo optimistas.  ¿Por qué? Porque simplemente “no hay un modelo de negocio fiable ni estructurado a estas alturas del 2019 y si queremos hacer algo serio, no se puede hacer así a las apuradas, de buenas a primeras. Por ahora es inviable que arranque competitivamente en 2020”, explicó una muy alta fuente de la UAR que prefirió no hablar on the record.

Nuestra repregunta fue “¿Pero no era que Brasil era el que iba a la cabeza de ese modelo de negocios y que ya estaba muy avanzado? De hecho, hasta dijeron que se ofrecieron para armar una franquicia más si era necesario… Eso se lo dijo Sebastián Piñeyrúa al periodista Ignacio Chans en enero en una entrevista…

Dicha fuente respondió -sólo- con una sonrisa.

Otro dirigente, en cambio, afirmó que “Todo indica que estamos avanzando” con un optimismo rebozante, pero sin ningún dato sustentable, más que sus ganas. La confusión era y es obvia.

Consultada otra fuente de gran prestigio y predicamento en la región, también en estricto off the record, confirmó y aseguró que “Agustín Danza era y es el encargado de armar el modelo de negocio, pero aún con el frente interno agitado, el CEO de Brasil Rugby tiene en sus manos y es su responsabilidad el presentar ese plan para que la Liga sea realizable”.

Por supuesto, intentamos entrevistar en tres oportunidades a Agustín Danza. En el primer contacto, no fue posible que dijese ni una sola palabra sobre el Plan de Negocios antedicho “Sobre la Liga no puedo hablar nada, ya que todavía no hay nada oficial” dijo el argentino que conduce la CBR, allá por enero. “Con todo gusto podemos hablar sobre los planes de Brasil para 2023”, manifestó. Entonces, lo consultamos sobre esos planes a mediano plazo. Desde entonces, nunca más respondió. Y lo esperamos hasta abril, cuando volvimos a intentar contactarlo, ya que con las mujeres clasificadas al Circuito Mundial de Seven para la 2019/2020 tras ganar la qualy en Hong Kong, iba a estar más predispuesto. Lamentablemente, tampoco respondió a la consulta.

De alguna manera, se pueden inferir así dos cosas: que su frente interno sí está complicado en serio como nos aseguraron y que el plan de negocio de la Liga que tenía que hacer, no está vigente.

Por obvias razones, quisimos dialogar con Sebastián Piñeyrúa por canales oficiales y hasta explicamos qué queríamos preguntar y por qué. Desde Sudamérica Rugby sólo nos dijeron que, por ahora, el presidente de SAR no quería hablar del tema. Seguramente ahora tras el comunicado esté más dispuesto a hacerlo.

Con malestar, desconfianza y miradas de reojo entre los miembros de Sudamérica Rugby y con problemas internos en Brasil y Argentina como es evidente, aquella Liga Americana, impetuosa y rampante, que iba a empezar a principios de 2020, finalmente -en los papeles- parece que lo va a hacer, pero las garantías para que salga de acuerdo a lo planeado originalmente distan de ser las mejores.

Cuando hablábamos al principio de este artículo sobre una Liga sin un plan concreto, este testimonio cuenta y mucho. Un presidente de una de las uniones provinciales argentinas más interesadas y fuertes, aseguró no tener ningún problema en que la Liga comenzara en 2021 o incluso, en 2022. “Si va a comenzar, que empiece bien. No hay apuro. No nos vamos a fondear, ni a ganar dinero fuerte, ni a sustituir a nuestro seleccionado provincial con la franquicia, en el caso que nos toque. Lo importante es que los jugadores que quieran ingresar al rugby profesional tengan una opción en Sudamérica y no tengan que irse a la tercera de Francia, a la segunda de Italia o a España”.

En el mismo sentido, otra de las fuentes con profundo predicamento regional fue para ese lado, pero admitió algo que es también motivo de cierta alarma “Que se queden los jugadores que recién comienzan su camino y que no se vayan a pulular por clubes ignotos de Europa, con competencia de dudosa calidad, a jugar quién sabe cuántos minutos… que los que quieran y tengan como opción elegir quedarse acá, en sus países, lo puedan hacer y con un nivel de competencia razonable. ¿Con cuántos jugadores se podrían completar esas franquicias? Tendrían que ser aproximadamente 210 jugadores (6 equipos, a 35 por equipo), entre Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Chile. Hoy, no hay jugadores de calidad para llegar a ese número. Tal vez más adelante…” Y no sólo jugadores. También hacen falta entrenadores de mediana experiencia y calidad, Managers y por supuesto, la estructura que rodea a un equipo.

La realidad, es que según explicó otro protagonista fuerte de esta historia que sabe y conoce perfectamente bien los pasillos de SAR desde el punto de vista político y rugbístico, es que “los más urgidos para que salga la Liga son uruguayos y brasileros. Es verdad… Argentina no tiene tanto apuro, pero los dos primeros necesitan frenar la sangría de jugadores que se les viene y además, necesitan más competencia de calidad, ya. No pueden esperar a 2021”.

Un dirigente de una unión provincial argentina interesada en el tema aseguró que “Con esto de la Liga hay desconfianza. Si no activamos nosotros primero (NdlR: las uniones provinciales) si no salimos a marcar la cancha, imagínese que la famosa “licitación” de cada franquicia puede no ser tal y cuando uno quiera licitar, de repente ya puede aparecer todo cerradito con alguien. Acá estamos curados de espanto”.

Otro dirigente de una unión provincial de las más importantes en Argentina, la Cordobesa, expresó “Nosotros no hemos hecho ninguna propuesta formal por la franquicia. Son todas especulaciones un tanto trasnochadas de gente allegada o que sí está en nuestra unión, pero de ninguna manera estamos abocados de lleno a presentarnos. Nos complica que abran la boca ciertos personajes y que hablen en nombre nuestro sin ningún mandato para hacerlo” en alusión a un miembro de dicha unión que se puso como protagonista de esta historia. Sin embargo, estamos en condiciones de decir que Córdoba sí está interesada y que va a jugar fuerte con un club de fútbol, con lo cual, el panorama ha cambiado bastante en la provincia mediterránea. Como en la UAR, unos se manifiestan para un lado y otros, para el lado opuesto.

Lo cierto es que esa única franquicia argentina no va a ser de ninguna unión más que de la UAR, por ahora.

Con este escenario, y con la venia de Agustín Pichot -si hay una sola persona que puede conseguir la financiación necesaria para llevar a cabo esta o cualquier cosa relacionada al rugby en la región, es él- la Liga tenía que arrancar y lo va a hacer, aunque haya más dudas que certezas. Lo que seguro nadie quiere es verla correr antes de caminar porque de esa forma, el tropiezo va a ser inevitable. Ejemplos sobran.

Gardel, Lepera y todos los guitarristas

Es curioso cómo el argentino, el seguidor del rugby, acomoda su discurso de acuerdo a si Jaguares gana o pierde. Es enorme su alabanza si juegan como jugaron ante Sharks, como alta fue la pira para quemarlos a todos después de Stormers. Esa horda que se pseudofanatiza con el Super Rugby, con el exitismo como bandera, debe haber festejado hasta el cansancio y ya pide título. No hay menos.

Cuando pierden, a Jaguares y Gonzalo Quesada los pasan por el tamiz. Unos son Los Pumas a los que les gana cualquiera y el Head Coach no sabe de rugby porque viene de Europa y esto es otra cosa. Cuando ganan, Jaguares sí son Los Pumas y ahora van por el Rugby Championship y no los para nadie y Quesada es Gardel, Lepera y todos los guitarristas.

La mesura, en Argentina, es una rara avis.

Jaguares tuvo, ante los Sharks del bocazas Robert Du Preez Sr., una actuación superlativa, de las mejores sino la mejor de todos los partidos jugados en el Super Rugby hasta ahora. Con algunos altibajos y desconcentraciones promediando la primera parte, pero todo el resto fue sólido, concreto, demoledor. Fue un statement defensivo y una lección de oportunidad ofensiva.

En ataque, el equipo fue primero, oportuno y después letal. La defensa, que durante otros partidos había mostrado imágenes sinusoidales, ante Sharks otorgó una imagen pura, prístina y clara. Lo que anteriormente apareció por lapsos, en Durban fue homogéneo, consistente, durante los ochenta minutos.

A Sharks, ya se sabe, hay que confrontarlo. Si se los deja hacer, pueden causar mucho daño porque entre todos sus grandotes y su hábil fullback son capaces, después de percutir hasta romper, anotar. Con los delanteros y con los backs, los de Natal saben cómo imponerse a fuerza de ir e ir.

Jaguares, para desactivar esa táctica, debía tener la pelota y atacarlos. Hacer que su defensa se junte y después, rápido afuera a buscar por los costados. Eso, con la bocha. Sin ella, era irle muy fuerte arriba, meterle presión al Du Preez que juega como apertura y que no haya pases a Esterhuizen ni a Am, para que no le llegara firme a Mapimpi y menos que menos, a Bosch.

Y otra cosa que Jaguares debía modificar sí o si, era meterse en el berenjenal de los primeros veinte minutos de desconcierto, descontrol y penales evitables que había tenido, consistentemente hasta acá, casi siempre.

No sólo no los tuvo, sino que le estableció un parámetro a Sharks: te voy a atacar y lo voy a hacer haciéndote correr y te voy a acatar también con la defensa. El try de Cubelli primero y el de Matera después fueron bien distintos, pero producto de esos parámetros. En el try de Cubo, hay que observar la carrera magistral como apoyo por detrás de la defensa de Sharks. Ya era la figura de la cancha en ese momento y siguió en esa tesitura. La patriada de Matera fue a lo Matera. Siempre es a lo Matera.

Hubo, en medio de esos dos tries, ya lo dijimos, una filtración de Curwin Bosch que terminó en try para los locales (luego, con el partido resuelto, haría lo mismo para el segundo try de Sharks en la segunda parte). Ese aviso fue el iniciador de unos minutos (veintidós, exactamente) de inestabilidad en Jaguares. Dudas, fallas de manejo y vértigo innecesario generaron inconvenientes. Pero después del tercer try, el primero de Orlando, se despejó la niebla, se pusieron las cosas en su lugar y a partir de allí, todo fue para el equipo de Quesada.

Si el primer tiempo tuvo algunos desajustes, el segundo fue muy compacto, preciso, muy bien jugado, con enormes actuaciones. Kremer, Matera y Lezana fueron imposibles de controlar. Petti lideró. Creevy, cuando ingresó, hizo lo suyo con su maestría habitual. Miotti no se complicó, de la Fuente y Orlando fueron ese bloque central que todos esperamos que sea siempre y Moroni con su amor propio incansable y Boffelli con su talento reaparecido le dieron justeza a la ofensiva, impermeabilidad a la defensa y justicia al resultado.

Magistralmente manejado por Cubelli, el equipo se lució como nunca antes porque lo hizo con una idea cabal y concisa de lo que tenía que hacer, cuando lo tenía que hacer y como lo tenía que hacer. Fue respetuoso de lo programado y ahí se basó la clave: no hubo penales absurdos, no hubo desatenciones ni nada que se le parezca. Jugó imponiendo su ritmo, sin complicarse.

Jaguares ganó con autoridad. Con esa autoridad que dan los equipos convencidos de su plan de juego en la cancha.

Fue un paso importante, pero es sólo un paso más. Y lo que no hay que perder, como en un desfile es, justamente, el paso.